Opinión

Más allá de la verdad

Vivimos en un periodo donde la verdad y la evidencia han sido remplazadas por narrativas robustas, agendas políticas oportunistas.
martes, 16 de febrero de 2021 · 17:04

Vivimos en un periodo donde la verdad y la evidencia han sido remplazadas por narrativas robustas, agendas políticas oportunistas, y promesas políticas impracticables. La cultura política ha pasado a ser una en la que la opinión pública se encuentra completamente desconectada de la realidad y de argumentos basados en hechos, y donde se venden más las emociones y creencias, que la verdad.

En la era de política post-factual, se ha perdido el lugar sagrado que tenían los fundamentos en las democracias liberales occidentales. En un pasado, cuando una democracia parecía estar amenazada, o cuando un político o los medios de comunicación intentaban manipular a la gente o simplemente mentir, se volteaba a ver la estadística y a los hechos para encontrar la salvación.

Sin embargo, hoy en día se ha vuelto evidente que se gana más provocando los sentimientos correctos, que dando información verídica. Un claro ejemplo de esto es el caso de Andrés Manuel López Obrador, quien se ha dedicado a repetir sus líneas discursivas, a pesar de que medios y expertos muchas veces han desenmascarado las falacias en sus palabras y en sus “otros datos”, en temas como la corrupción en su gobierno, el fracking en México, el estado de la economía mexicana, la situación de COVID-19 en el país, etcétera. No obstante, actualmente AMLO posee un 60% de aprobación (Mitofsky).

Por otro lado, durante la administración de Trump, Politifact encontró que 70% de las declaraciones factuales de Trump en realidad caían en las categorías de “mayormente falso”, “falso” y “totalmente incierto”. Aun así, Trump no dejaba de reiterar sus mensajes, y de tener a sus fieles seguidores apoyándolo hasta el final.

Situaciones como las anteriores ponen en evidencia como hemos pasado de ser individuos que tomaban decisiones basadas en criterios racionales y objetivos, a unos que forman su opinión con base en la información que nos ofrecen los medios, los políticos y las redes sociales, entre otros, sin tomarnos la molestia de verificar la información. Hemos perdido conciencia de que debemos cuestionar lo que se nos dice, y que existe una línea bastante borrosa entre las opiniones y los hechos, además de que se ha vuelto sumamente fácil fabricar información, lo cual nos tiene atrapados en un nivel de especulación enorme.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @marisahurtadom

 

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