A mediados de los años noventa tuve el privilegio de conocer a Don José Carral Escalante. El Club de Industriales tenía pocos meses de haber abierto en el lugar donde actualmente se ubica (previamente se encontraba en el Camino Real). El predio de Campos Elíseos le pertenecía al Club y a través de un acuerdo con una empresa hotelera -que en principio fue una importante cadena oriental- cedió el terreno a cambio de la construcción de sus instalaciones. Mi padre, que en ese entonces laboraba como director en el Banco Nacional de México, participaba en esas negociaciones representando a Banamex, que, si mal no recuerdo, también tenía algún tipo de participación en el fideicomiso.
En alguna ocasión mi papá me invito a comer y al llegar al lugar se encontraba Don Pepe. “Te presento a Don Pepe Carral, colega de la banca y amigo desde los años cincuenta”. Mucho gusto señor, le dije. “No me digas señor, soy Pepe para mis amigos” me respondió.
Cuando tenía la fortuna de encontrarlo en alguna reunión del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales -celebradas habitualmente en el Club- me decía “Salúdame mucho a tu señor padre”, siempre sincero y afectuoso.







