El vino y su mundo, quizá como pocas cosas, está lleno de mitos y de verdades; hay mitos que son solamente eso y hay algunas creencias generales que tienen fundamentos. Traigo esto a cuento porque durante la semana tuve la oportunidad de probar un vino peruano hecho con las uvas Cabernet Sauvignon, Tannat y Malbec. Cuando comenté el hecho, lo primero que alguien me preguntó fue si realmente Perú produce vino de calidad y si la botella en cuestión había cumplido mis expectativas. La realidad es que sí y con creces. Esto me hizo pensar en muchos de los mitos que rodean al vino y que pululan en el mundo del fermentado de uva.
En ese sentido, uno de los mitos más importantes es que no todos los países pueden producir vino de alta calidad. ¿Es cierto lo anterior? Ya lo habíamos comentado en artículos anteriores que, tradicionalmente, el cultivo de uvas propicias para el vino se logra entre los paralelos 30 y 50 de ambos hemisferios (norte y sur) y en dicha franja se concentra el mayor número de países productores de vino. Pero esto no quiere decir que otros países no puedan producir vino de calidad, si el terreno y el clima es el apropiado. Hay factores que pueden atenuar o modificar los climas regionales, como son la altitud y la cercanía con lagos y mares. Si bien un viñedo en una zona con temperaturas demasiado altas no genera uvas adecuadas para la producción de vino, ello se podría lograr si el viñedo se planta en un terreno con cierta altitud, pues la temperatura disminuye mientras más arriba se llega. De esta manera podemos encontrar vinos de excelente calidad en lugares inesperados.
Otro gran mito es que el vino de calidad no utiliza botellas con taparrosca. Ello no necesariamente es cierto, pues el corcho o la taparrosca tiene que ver con la capacidad (o no) de ellas de dejar pasar cantidades mínimas de oxígeno que ayuden al vino a madurar. Mientras que el corcho natural logrará la microoxigenación del vino, la taparrasca no. En este caso, a menos que el vino en cuestión esté destinado para madurar por años y años, la verdad es que no necesariamente el corcho indica mayor calidad en el vino necesariamente. Lo que sí es verdad es que muchos productores prefieren seguir utilizando el corcho (aunque sea un vino de producción masiva) precisamente por la idea que existe entre la gente, en el sentido que si un vino usa corcho, será mejor. Es esto entonces un círculo vicioso (el juego del huevo y la gallina, diríamos).







