El mes del Orgullo LGBT+ nuevamente llega a su fin, pero no sin dejarnos la reflexión que la inclusión y la diversidad deben celebrarse siempre, pues al igual que otros movimientos sociales en nuestro país, el camino no ha sido fácil.
Desde 1970, se conmemora el 28 de junio, el Día Internacional del Orgullo LGBT+, para luchar por la igualdad y dignidad de las personas pertenecientes a la comunidad. Las reuniones, marchas y celebraciones que se realizan alrededor del Orgullo LGBT+, tienen sus raíces en la ardua historia de grupos minoritarios que han luchado, durante décadas, para superar los prejuicios y ser aceptados por quienes son.
En México, la primera marcha del Orgullo LGBT+ se llevó a cabo en 1979, pero no fue hasta el 2010, que se aprobó por primera vez el matrimonio entre personas del mismo sexo en la capital del país y actualmente es legal en 11 entidades: Baja California, Campeche, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, San Luis Potosí y Sinaloa. Ese mismo año, se legalizaron las adopciones por parejas del mismo sexo en la Ciudad de México, lo que se ha expandido a 8 estados más hasta el día de hoy.







