Durante los últimos meses se ha asomado un tema de manera recurrente que sin embargo ha llamado poco la atención: el litio, también conocido como el “petróleo blanco”. En diciembre de 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) declaró que los nuevos yacimientos de litio encontrados en México serían explotados únicamente por la iniciativa privada; en octubre de 2020 el presidente confesó que su gobierno analizaba si otorgaba concesiones debido a que el material resultaba estratégico para el país; y en marzo de 2021 manifestó que se estudiaba la posibilidad de que el Estado mexicano participase activamente en su explotación. Muy a diferencia de otras declaraciones del presidente, estas guardan mucho sentido, ya que el litio está destinado a convertirse en el petróleo del siglo veintiuno.
La importancia del petróleo blanco ha crecido estratosféricamente ante el declive del petróleo crudo. Su trascendencia radica en que es un componente esencial para las baterías, las cuales guardan la electricidad producida por las energías renovables, destinadas a convertirse en la principal fuente de energía del siglo veintiuno. Pero el litio también resulta esencial para las baterías de celulares, misiles de uso militar, reactores nucleares y todo tipo de aparatos electrónicos. Y por ello, se espera que la demanda del mineral crezca diez veces solamente durante esta década y, por ello y de acuerdo a Bloomberg, solamente durante los primeros tres meses de 2021 las empresas dedicadas a la extracción del mineral han recaudado 3.4 mil millones de dólares en Wall Street – siete veces más que lo recaudado de 2018 a 2020.
Sin embargo, el ascenso del litio presenta dos grandes desafíos. El primero es medioambiental, ya que extraerlo implica el ingenio de grandes minas, nunca benignas para el medio ambiente. El segundo es geopolítico, ya que como menciona The New York Times en un reciente reportaje sobre el tema: “Haciéndose eco de competencias y guerras pasadas por el oro y el petróleo, los gobiernos luchan por la supremacía sobre los minerales que podrían ayudar a los países a lograr el dominio económico y tecnológico en las próximas décadas.”







