Como es bien sabido, hace un par de días se celebró el famoso Cinco de Mayo en los Estados Unidos, fecha en la cual se festeja a México. Viviendo en Washington durante varios años, recuerdo que al inicio solía molestarme mucho que en este día se hiciera una fiesta nacional (culturalmente hablando) en Estados Unidos de nuestro país y no en Septiembre, cuando se celebra nuestra independencia oficialmente. He dejado el tema por la paz y he tratado de enfocarme en las cosas buenas que trae el Cinco de Mayo: consumo en restaurantes mexicanos, tradicionalmente cuyos dueños son también mexicanos – o de ascendencia mexicana – y más allá de todo, la narrativa favorable que se genera para nuestro país: comida, bebida, cultura, etc. En resumen, la fecha es un buen pretexto para poner a México en el radar de forma positiva.
En ese sentido, un amigo me preguntó que cuál sería la mejor forma de maridar un vino con comida mexicana típica y me dijo que había comprado mole poblano, arroz y frijoles; y me pidió una sugerencia sobre qué vino podría combinar bien con esta selección mexicana de comida. Después de pensarlo un rato, concluí que un vino rosado podría maridar bien con esta selección, o bien, un Pinot Noir con acidez alta también podría funcionar.
Y lo anterior resulta más interesante porque hay ciertos parámetros básicos que se pueden seguir al momento de maridar un vino con una comida determinada. Lo primero que se debe tener en mente es que hay dos maneras de hacerlo: ya sea asemejando los sabores, aromas y texturas de ambos (por ejemplo, un vino con acidez alta con una ensalada de cítricos, o una pasta cremosa con un vino blanco que haya pasado por la fermentación maloláctica que imprime un tono “láctico” en los vinos). La segunda manera de hacerlo es por contraste, es decir, maridar un vino con tonos y aromas opuestos a aquellos que se encuentran en la comida. Por ejemplo, una comida que tiene tonos salados o ácidos provocará que un vino nos sepa mucho más frutal, y viceversa, un platillo dulce (por ejemplo un postre) hará que el vino sepa menos frutal y más ácido.







