Hasta la primera semana de marzo, el peso mexicano había acumulado una pérdida de -7% respecto al cierre de diciembre de 2020, pasando de 19.95 en donde cerró hasta en 21.40 pesos mexicanos, rompiendo así el techo de las 21 unidades en aproximadamente cuatro meses y medio, pero ¿qué pasó?
El principal factor ha sido el repunte del fortalecimiento generalizado del dólar estadounidense frente al resto de las monedas del mercado, ante las expectativas de que se desarrolle una recuperación económica en Estados Unidos de forma más rápida, con lo que podría causar que la inflación (los precios al consumidor) se acelere más y en menor tiempo. En este contexto, se observó cómo las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense se elevaron profundamente, ajustándose a la posibilidad de que la Reserva Federal tenga que reaccionar para combatir el calentamiento inflacionario, dando lugar a un incremento en las tasas de los fondos federales de EEUU antes de lo previsto. Como resultado, esto generó que cambios en los diferentes mercados del mundo, en donde los inversionistas comenzaron a alejarse de los activos de menor riesgo, como son los papeles gubernamentales, prefiriendo activos de renta variable como las acciones que conforman diferentes plazas bursátiles. Vimos como avanzaron bolsas de diferentes regiones, incluso las nacionales.
A este contexto, hay que agregarle que, en la economía mexicana de igual forma, se ha elevado el nivel de inflacionario, incluso Banco de México ha dicho que espera que esté siga repuntando durante el segundo trimestre del año, llamándole un movimiento transitorio. Al mismo tiempo, durante la semana pasada, se conoció el dato para el mes de febrero, el cual efectivamente mostró una aceleración anual de 3.76%, más alejada del objetivo del 3% de la Instancia Central, aunque dentro del intervalo aceptado, esto comenzó a dar pauta que Banco de México podría volver a poner una pausa en el ciclo bajista de la tasa de referencia, que aunque no es su mandato principal, ya no ayudaría más a mejorar la activación económica por medio del acceso al dinero más barato, teniendo por ende un efecto en la cotización del peso frente al dólar.







