El mundo del entretenimiento se ha detenido este jueves 19 de febrero de 2026 tras confirmarse la partida de uno de los galanes más queridos de la televisión. Eric Dane, conocido mundialmente por dar vida al carismático Dr. Mark Sloan en Grey’s Anatomy y al complejo Cal Jacobs en Euphoria, falleció a los 53 años.
La noticia fue confirmada por su familia a través de un emotivo comunicado en la revista People. Dane perdió la vida rodeado de sus seres queridos tras enfrentar una dura y rápida batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
Un diagnóstico que conmovió a sus seguidores
Fue apenas en abril de 2025 cuando el actor sorprendió al público al revelar que padecía esta enfermedad neurodegenerativa. A pesar del diagnóstico, Eric Dane se mantuvo con un espíritu inquebrantable, compartiendo con sus fans la importancia de la investigación y la concientización sobre este padecimiento.
En sus últimos meses, se le vio retirándose paulatinamente de los reflectores, aunque siempre agradecido por el cariño de una audiencia que lo acompañó desde sus inicios en series como Charmed hasta su éxito mundial en los pasillos del hospital Grey Sloan Memorial.
El legado de Mark Sloan y más allá
Para los seguidores de Gluc, Eric Dane siempre será recordado por ese “pasillo de hospital” donde, junto a Patrick Dempsey, definió una era de la televisión. Su personaje, Mark Sloan, no solo fue un símbolo de galanura, sino que protagonizó una de las historias de amor (y de dolor) más intensas junto a Lexie Grey.
Sin embargo, su carrera no se detuvo ahí. En años recientes, Dane demostró su enorme rango actoral en la cruda serie de HBO, Euphoria, interpretando un papel que lo alejaba totalmente del “Dr. Hot” para mostrar su faceta más dramática.
Eric Dane siempre consideró a sus hijas, Billie y Georgia, como el centro de su universo, y fue por ellas que se convirtió en un activista incansable durante su último año de vida.
Descanse en paz, el hombre que nos enseñó que incluso los personajes más duros pueden tener el corazón más grande. ¡Hasta siempre, McSteamy!
