Cuando hablamos de los jugadores capaces de ganar la Champions League y la Copa Libertadores, entramos en un territorio muy especial donde el talento ya no alcanza y empieza a pesar algo aún más extraordinario, como estar en el sitio indicado, adaptarse a realidades completamente distintas y tener la personalidad para brillar en ambas competencias. Y si además alguno sumó un Mundial, entonces hablamos de figuras que rozan la categoría de mitos. Hoy repasamos quiénes integran ese club casi imposible y qué historias hay detrás de semejante hazaña.
Triunfar a un lado y al otro del océano
La Libertadores, con sus viajes interminables y estadios al límite; la Champions, con su brillo europeo y precisión táctica. En medio, futbolistas capaces de adaptarse a ambas realidades, tanto así que su llegada a un club podía alterar percepciones, hacer favorito a un equipo en sitios como bet777 y cambiar la expectativa de un partido antes de que siquiera rodara el balón.
Uno de los nombres que aparece bien arriba es el de Danilo, ganador de dos Champions con el Real Madrid y dos Libertadores con Santos y Flamengo, además de marcar el gol decisivo en la reciente final frente a Palmeiras, un detalle que lo convirtió en el primer jugador en levantar dos títulos en cada torneo.
Una lista que muy pocos integran
Hoy, esa lista no llega ni a 20 nombres. Son apenas 17 los futbolistas que pueden presumir de haber levantado ambas copas. Y cuando uno empieza a repasar quiénes están, aparecen nombres como Ronaldinho, Neymar, Cafú, Carlos Tévez, Marcelo, Walter Samuel, Julián Álvarez y algunos menos mediáticos pero igual de importantes, como Dida, Ramires o Rafinha.
El caso de Julián Álvarez es interesante, porque forma parte de una generación más reciente. Ganó la Libertadores con River en 2018 —sí, esa final histórica en Madrid contra Boca— y luego, en 2023, la Champions con el Manchester City de Guardiola. En ambos equipos, supo adaptarse y encontrar su lugar, aunque fueran contextos futbolísticos completamente distintos.
Y hablando de adaptarse, hay que mencionar a Juan Pablo Sorín, que logró algo inédito: ganar la Libertadores y la Champions en la misma temporada, allá por 1996. Arrancó el año en Juventus, jugó la fase de grupos y luego se fue a préstamo a River, donde se coronó campeón de América. Poco convencional, pero completamente válido.
Brasileños dominan, argentinos no se quedan atrás
Buena parte de estos jugadores comparten un vínculo adicional, ya que provienen de Brasil o Argentina. Y esto no sorprende a nadie, porque son los países que históricamente más exportan talento y que además han tenido clubes competitivos tanto en Libertadores como en Europa. En total, 10 brasileños y 7 argentinos integran este selecto grupo.
Entre los brasileños, hay historias como la de Cafú, que ganó dos Libertadores con São Paulo a principios de los 90 y luego la Champions con el Milan en 2007. O la de Dida, que fue campeón de América con Cruzeiro y levantó dos Champions con ese Milan plagado de estrellas.
También están los que tuvieron un camino más reciente, como David Luiz, que ganó la Champions con Chelsea en 2012 y, diez años después, la Libertadores con Flamengo. O Ramires, que vivió algo parecido, aunque ya no jugó la final con Palmeiras en 2020, pero fue parte del plantel en buena parte del torneo.
La emoción de volver a casa y ganar de nuevo
Otro punto en común entre varios de estos jugadores es que volvieron a sus países para cerrar el círculo. El caso más emotivo quizás sea el de Marcelo, que tras ganarlo todo con el Real Madrid, regresó a Fluminense y se coronó en la Libertadores 2023, nada menos que ante Boca en el Maracaná.
O el de Jorginho, que nació en Brasil pero desarrolló su carrera en Europa, se convirtió en internacional con Italia y fue campeón de Champions con Chelsea en 2021. Y en 2025, volvió al país de origen de su infancia y ganó la Libertadores con Flamengo, cerrando una historia que parecía impensable.
Así que la próxima vez que escuches un debate sobre quién fue más grande o quién ganó más títulos, piensa en lo que significa triunfar en dos mundos futbolísticos que casi no se parecen, y aun así dejar huella en ambos. Porque ganar en Europa y América no es simplemente acumular trofeos, es dominar dos formas de entender el juego. Y eso, realmente, está al alcance de muy pocos.
