Desde hace unos meses el guardia de seguridad Paul Flart, como se hizo llamar en Internet, ha hecho de los pedos -o flatulencias, como dirían los cautos-, una forma de expresarse.
En Gizmodo describieron a Doug, su nombre en la vida real, como a un “artista incomprendido”, pero aquí preferimos pensar que estamos ante un tipo ordinario que disfruta de lo ordinario. Ya nadie hace eso, al menos en redes sociales, sin sentir pena alguna. Esto, lo ha llevado a tener más de 52 mil seguidores en Instagram y a estar desempleado.

Sus publicaciones son simples, a diferencia de sus estruendosas flatulencias. Cada video, a pesar de ser siempre iguales, son distintos gracias al sonido de fondo: sus pedos varían de ritmo y tono.







