Durante la semana del 7 al 13 de febrero, el Senado de la República aprobó una reforma a la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores con el fin de armonizarla y darle una vida digna y libre a quienes se vean beneficiados por la misma.
La reforma a la Ley armoniza a lo establecido en el artículo cuarto constitucional y otorgará una pensión universal a las personas a partir de los 68 años de edad. El Senado de la República aprobó por unanimidad de 85 votos a favor esta reforma que da certeza jurídica y finalmente asegura que este sector de la población reciba un ingreso que les permita llevar una vida digna a través de los sistemas de seguridad social.
Aunado a esto, la reforma también tiene un impacto sobre las personas afrodescendientes e indígenas, quienes recibirán el beneficio a partir de los 65 años de edad. Esta reforma “refrenda el derecho de las personas adultas mayores a recibir parte del Estado, una pensión no contributiva, en completa armonía con base constitucional”, afirmó Gricelda Valencia de la Mora, presidenta de la Comisión de Seguridad Social y senadora de Morena.







