Somos la última generación

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Twitter: @Marioliva4

Ante la crisis multidimensional que este sistema económico nos ha dejado, los países buscarán en la Cumbre de Acción por el Clima, que se celebrará en la sede de Nueva York de las  Naciones Unidas el próximo 23 de septiembre de 2019, con el objetivo de animar a los países miembros a llevar compromisos ( y sobre todo acciones) más contundentes para cumplir con las metas del Acuerdo de París, que entra en vigor el próximo año, y se celebrará la COP25 a finales de este año en Chile.

De 2015 hacia acá, se han celebrado múltiples reuniones e informes sobre el peligro de no disminuir las emisiones de GEI ( Gases Efecto Invernadero) para los países y también sobre el posible retroceso en el avance de la lucha contra la pobreza.

A grandes rasgos, de 2015 a 2020, los países se comprometieron a darle nueva forma ( y sustancia) al Acuerdo de París para reducir las emisiones de GEI al 45% para 2030 y 0% para 2050, con sus contribuciones nacionales ( acciones voluntarias llevadas a cabo a nivel nacional para poder reducir emisiones en ambos periodos de tiempo).

Sin embargo, estas contribuciones nacionales han sido, digamos, poco ambiciosas. Tan poco ambiciosas, que las primeras propuestas en las contribuciones nacionales arrojan algunos escenarios de 5.6ºC de temperatura, y es que, en conjunto, las metas han dejado, sobre todo, mucho que desear, para no aumentar el límite seguro de 1.5ºC la temperatura promedio del planeta.

Los escenarios actuales en el nivel de ambición de los países a nivel mundial, nos llevan a escenarios catastróficos, es decir, no solo vamos tarde, esperamos que alguien se invente una máquina mágica, que, de la noche a la mañana, nos solucione el problema. Y no es que no existan personas o países ejecutando planes y acciones importantes para contrarrestar de alguna manera ésta crisis, es sólo que no es lo suficientemente atractivo para la economía mundial. Existen 100 empresas, responsables solamente del 71% de las emisiones globales de GEI:

A pesar de que incluso el desarrollo tecnológico podría ayudar a disminuir las emisiones, , nuevamente es hora de replantear el modelo económico global, basado en la extracción de recursos.

Ojalá que la ambición de nuestros países para contrarrestar esta crisis mundial, sea más grande que el interés económico, que se concentra sólo en el 1% de la población.

Antonio Guterres, el Secretario General de las Naciones Unidas lo ha dejado claro: “Somos la primera generación que entiende el cambio climático y la última que puede hacer algo al respecto”.

La última generación que puede hacer algo sobre la crisis climática global es ésta. Y eso puede ser mucho (o todo) bajo nuestros hombros.

Es hora de cambiarlo todo.

 

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