Situación dolorosa

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Twitter: @HigueraB

“Dolo: Der. En los actos jurídicos, voluntad maliciosa de engañar a alguien, de causar un daño o de incumplir una obligación contraída”.

-DRAE

Al leer esta definición que da la Real Academia de la Lengua Española del significado de la palabra dolo, me convenzo más aún que nosotros mismos actuamos en nuestra contra. Nos hemos causado dolor profundo en todos los ámbitos de nuestra sociedad y, al mismo tiempo, hemos actuado con dolo, al incumplir nuestro papel como ciudadanos. Y esto aplica más allá de los meros actos jurídicos.

El discurso actual de la sociedad, Gobierno, los políticos y de distintos poderes que cogobiernan en diferentes partes de México nos muestra desentendimiento, falsedad y conformismo.

Los gobiernos acusan a los antecesores de todo lo que ocurre mal; los políticos no pueden aceptar que han fallado, en su lugar se deslindan o atacan a los gobernantes por tonterías sin proponer soluciones o alternativas a los grandes temas; los ciudadanos hemos renunciado a serlo desde hace décadas y ahora que la delincuencia y la política se desbordan rechazamos toda nuestra responsabilidad por indolentes; los poderes fácticos buscan su propio beneficio y nada más, se trate de grandes industriales, cárteles políticos o delincuenciales y/o grupos de presión envalentonados como la CNTE.

No obstante, que la responsabilidad y las culpas se encuentran ampliamente repartidas, sin duda la mayor responsabilidad recae sobre nuestros hombros.

Somos los ciudadanos los que, quizá desde la independencia, hemos solapado, permitido y fomentado con un profundo inmovilismo social que se haya arraigado una Kakistocracia casi inamovible, que la delincuencia se sienta empoderada al punto de desafiar al Estado y que tantos buenas ideas, como las redes sociales, se hayan llenado de personas agresivas, estúpidas, dolosamente ignorantes y de plano mentirosas.

No faltará quien lea esto y dirá algunas de los cientos de excusas que nos damos en estos casos, envueltos en una agresividad auto validadora. “Le estás haciendo el caldo gordo a la derecha con tus críticas”, “solo somos gente común, tu qué sabes”, “es mejor estar dentro, el que no nada se hunde”, “eres un autoritario como todos los del gobierno”, son algunas de las que más he escuchado y recibido.

Muchas veces lo dije y seguramente más ocasiones lo repetiré. Ser demócrata es un trabajo duro y solitario, pero vale la pena. Y uno de los fundamentos de esta convicción es el de ser crítico y no escurrir el bulto a la hora de evaluar mi propio accionar y su influencia en lo que sucede a mi alrededor.

Todas las acciones tienen consecuencias, desde tirar en la calle una bolsa de plástico que  provocará una inundación al tapar una coladera, hasta decir que la política no nos incumbe y que solo la ejercen los corruptos. Quizá si no tiramos esa bolsa podríamos salvar la vida y patrimonio de algunas personas y quizá si no nos pandeamos la entrarle a la política entenderíamos que a la larga solo ocurre lo que permitimos.

Si tiene dudas de este último permítame preguntarle: ¿me puede decir el nombre de su alcalde o presidente municipal y qué partido lo postuló? ¿Alguna vez ha ido a visitar el módulo de su [email protected] federal? ¿Y del local?

¿Alguna vez ha leído el contenido de alguna ley que haya propuesto un diputado al que reconoce por nombre? ¿Le ha escrito cartas o peticiones a algún representante popular o autoridad electa para exigir que actué de una forma u otra o que cumpla las promesas de campaña?

Ahora dígame, ¿cuándo fue la última vez que pago en la calle un viene bien que se ha apropiado del espacio público en una calle (es decir pago un micro chantaje)? ¿Nunca ha dado una mordida en su vida? ¿Ha participado de alguna acción legal, digamos para que se incrementen las penas contra pederastas en las escuelas?

Finalmente, ¿cuándo fue la última vez que se quejó de la democracia y pensó que el sistema es todo corrupto y falso, aunque su candidato haya ganado, gracias a ese mismo sistema? Es más ¿sabe cómo funciona el sistema  electoral que llevó al poder a su candidato predilecto?

Como decía arriba, los ciudadanos hemos actuado de forma dolosa y nos hemos generado dolor a nosotros mismos, somos los padres fundadores de nuestra decadencia. Dejamos de ser por décadas un grupo activo y crítico, dejando el país en manos de muy pocos y ahora, ante el desastre que enfrentamos al sumar presente y pasado, solo nos quejamos y decimos que no tenemos nada que ver con lo que ocurre a nuestro alrededor.

Ningún partido, ningún hombre magnífico, ningún movimiento podrá, por sí mismo, rescatar y renovar al país.

Al contrario si no cambiamos nuestras actitudes y de verdad ejercemos nuestra ciudadanía, lo único que lograremos es hacerlos fracasar a cualquiera que lo intente, sin importar su ideología.

Así que empecemos a caminar nosotros y dejar nuestra dolo-rosa indolencia en el pasado.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.

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