Sembrar miedo

Twitter: @UZETASUM

En el gobierno de la Cuarta Transformación las autoridades policiacas y judiciales tienen la encomienda de no exhibir a las personas que son detenidas, a fin de no violar el debido proceso que deben seguir para enjuiciar a cualquier sospechoso.

Se quieren diferenciar de los gobiernos anteriores, donde se convocaba a los medios de comunicación para presentar, con bombo y platillo, a los detenidos, particularmente aquellos que estaban en la lista de objetivos estratégicos del gobierno mexicano.

Sin embargo, la 4T, a través del propio presidente Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia mañanera, y algunos de sus instrumentos más potentes de intimidación, como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), ambos de la Secretaría de Hacienda, ha encontrado el camino para sembrar el miedo entre ciertos grupos que podrían, en algún momento, llegar a ser considerados como opositores al actual gobierno.

Esa táctica de mencionar sin probar, de insinuar para levantar sospechas, y exhibir a personajes “incómodos”, se va convirtiendo en algo ya común en el nuevo gobierno. Y los casos se van acumulando.

Basta con darle seguimiento a los personajes que aparecieron juntos durante la reciente boda de la hija del conocido abogado Juan Collado, quien se encuentra preso acusado de diversos delitos. Su detención vino después de filtraciones e insinuaciones de que era un personaje corrupto que formaba parte del círculo cercano al expresidente Enrique Peña Nieto.

Y lo mismo ocurrió en el caso del exministro de la Corte, Eduardo Medina Mora, quien sintió el acoso de las autoridades federales y, en particular, de la UIF de Santiago Nieto, que filtró algunos datos para presionar a Medina Mora, quien prefirió renunciar a su asiento en el máximo tribunal del país, sin dar una explicación cabal de tal decisión.

Y este modus operandi ha sido también utilizado con el extitular de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer; el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya; la exsecretaria de Desarrollo Social y Sedatu, Rosario Robles, y recientemente con el magistrado Jorge Arturo Camero, quien dejó su asiento en un Tribunal Colegiado de Circuito. Hay que sumar a la lista al ahora exlíder petrolero, Carlos Romero Deschamps.

Si bien no se les presenta frente a los medios en llamativas conferencias de prensa, como ocurría en el pasado, la táctica de exhibirlos, filtrar información de sus supuestos delitos y presionarlos con el congelamiento de sus cuentas y, hasta la confiscación de sus propiedades, ya es común en estos momentos.

Sembrar miedo para que cunda el ejemplo parece ser la consigna. No importa si en el camino se destruyen prestigios o se tira por la borda toda una vida de trabajo.

Y no pretendemos defender a quienes hayan cometido algún tipo de delito, no. Nuestra intención es poner el acento en esta forma de presionar y avasallar a todo aquel que haya osado ir en contra de los intereses del actual gobierno.

Todo indica que la política de sembrar miedo amenaza con convertirse en forma de gobierno.

 

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