Se nos va el avión

#Columnista

Twitter: @HigueraB

Es sabios hablan porque tienen algo que decir, los necios lo hacen porque tienen que decir algo.

Platón

Todos los que nos atrevemos a escribir o decir nuestras opiniones en foros públicos o académicos sabemos que todo discurso, por potente que sea, se termina erosionando.

Esta situación ocurre en todos los ámbitos: los profesores se aburren de sí mismos al punto de repetirse como disco rayado y los alumnos les dicen a sus compañeros casi cada palabra de su cátedra al inicio del siguiente semestre; los vendedores deben buscar nuevas formas de expresar las ventajas de sus productos y servicios o ven bajar sus ventas irremediablemente; el entretainer sabe que el mismo chiste tiene una vida breve, so pena de aburrir a su audiencia.

Pero si existe un ámbito donde esto ocurre de forma cruda e irreversible es la política. Los discursos de campaña se dejan de lado al ganar la elección pues perdieron su utilidad, los legisladores deben esforzarse por empujar sus agendas en los espacios de noticias para no ser una voz en el desierto y los opositores tratan de encontrar formas novedosas de denunciar los abusos del poderoso de turno.

En el caso de nuestro presidente, mucho se ha escrito sobre su gran capacidad y liderazgo para manejar la agenda de medios y sembrar en la opinión pública ideas, frases, sentimientos y consignas. Y es que su pericia y domino de la técnica no son gratuitos.

Los ha construido a lo largo de décadas, desde que presidió el PRD, pasando por las mañaneras como jefe de gobierno, a través de desafueros y campañas de casi dos décadas, Andrés Manuel se ha templado y entrenado para ser uno de los mejores comunicadores políticos de la historia mexicana. Se transformó en el Ferrari de la súper carretera de la información mexicana.

Sin embargo, pese a todo esto, tras poco más de trece meses de gobierno queda más y más evidente que su talón de Aquiles es el discurso mismo, no la técnica.

Esto ha hecho que deje de ser un súper deportivo y se esté transformando poco a poco en un gansito de relleno cremosito y que circula a baja velocidad.

De tanto repetir la misma técnica y no variar las palabras, imágenes y sentimientos que trata de trasmitir, el primer mandatario está perdiendo rápidamente su capacidad de controlar la agenda discursiva.

Más y más personas se percatan que los dichos presidenciales, como él mismo dijo, no son una ocurrencia sino una estrategia planeada para distraer la atención de temas incómodos. Esto mina su credibilidad pues pone en evidencia que solo se busca evitar cuestionamientos .

Sumando a esto tenemos la repetición ad nauseam de las mismas frases y del discurso ideologizado que evita aceptar ninguna responsabilidad (los conservas, los fifídonios, la prensa sicaria, los opositores neo, la corrupción en el ojo ajeno, y un largo etcétera); la falta de consistencia en la declaraciones (por ejemplo, pasar de ser defensor de los hermanos centroamericanos a decir que son los provocadores de la caravanas quienes generan la violencia en la frontera sur estos días) y la irresponsable forma de justificar los intentos de reformas autoritarias y retrogradas de sus funcionarios y legisladores del partido que encarna.

Esta situación de desgaste sigue sin reflejarse del todo en la popularidad, pero ya han ocurrido avisos que muestran que ninguna estrategia de medios es eterna e infalible. Ese fue el caso de su caída de varios puntos en la aprobación cuando se habló de que teníamos un gobierno humanista por dejar ir Ovidio Guzmán y ceder el terreno ante el narco de Sinaloa.

La prueba más reciente de este desgaste la podemos ver con lo que ocurrió con la famosa rifa del avión presidencial. Si bien es cierto que el tema dominó las redes sociales y los espacios de análisis y opinión (aquí estamos hablando de ello, por ejemplo), también es la primera vez que se registran tantas voces que delatan una maniobra de distracción como memes y chascarrillos.

Y es que en los de diez días anteriores a la mención de la rifa imposible se había hablado en medios del desastre del INSABI, el problema de RP´s y congruencia que le acarreó el nacimiento de su primer nieto, la reforma cavernícola del sistema de justicia y del PJF y del año más violento desde la revolución de ningún gobierno.

Sin ninguna dudase decidió hablar en la charla mañanera de palacio nacional de 6 millones de boletos para distraer la atención, pero la estrategia no logró el éxito de siempre.

Muchos seguimos adelante y dejamos de hacer caso a lo que se decía en la mañanera para llamar la atención en los temas que importan. Un grupo cada vez mayor seguimos viendo cifras, preguntando razones y cuestionando acciones como no sucedía a toma de posesión y tratamos de dejar de lado los sinsentidos mañaneros..

La lección es que el pueblo no es tonto, a pesar de los gobernantes piensen que si desde hace siglos y sigan haciéndolo.

El avión se le va al presidente y parece que su aterrizaje será muy accidentado si no se dedica a renovar el discurso y ser congruente.

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.

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