Restaurante RosaNegra

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Amante del Buen Comer®

El color y todo”. En la vida uno va acuñando frases de hombres ilustres, de famosos y de casa. Quienes las comparten no deben decir más para entender claramente lo que representan y su significado es de absoluta obviedad. Lemas, refranes, líneas de guiones de cine, canciones, poemas, versos o simplemente una frase pronunciada en un momento oportuno, generan estos códigos entre familia, amigos y sociedades.

“El color y todo” es una frase de mi madre. Cuando algo le gusta en su totalidad, la llena en plenitud o le satisface, escuchar esta frase significa que ella está contenta.

Y éste fue el efecto que RosaNegra generó en mí… me gustó el color y todo. Ubicado en una de las avenidas más bellas de la Ciudad de México, Presidente Masaryk en Polanco, RosaNegra se presenta como una gran alternativa para pasar una grata tarde o velada en compañía de amigos, familia o pareja.

La casa tuvo la cortesía de compartir una exquisito terna de panes de gruyere, con parmesano y aceite de trufa, huecos, crujientes y con la fuerza de la mezcla trufa-parmesano. Junto con estos llegó mi empanada humita, grande, crocante, calientita y rica. La comilona empezaba muy dignamente.Posteriormente, para compartir pedimos dos órdenes de tacos. Unos, los tacos de chapulín (rib eye, aguacate y chapulines tostados) que con la carne jugosa y los chapulines crocantes, abrazados del sabor del aguacate generaron una explosión de sabor que los hizo simplemente deliciosos. Los segundos, los tacos de cecina de rib eye (con aguacate, aioli de chiles toreados y pico de gallo) que con la fuerza de la cecina absorbían rico el paladar. Estas delicias las acompañamos con un puré de papá con chipotle y cheddar blanco, picosito, basto y con forma.

Mi plato fuerte fue un hermoso y rico ceviche de salmón con coco. Preparado dentro del mismo coco, con chiles thai, cebolla morada, albahaca y leche de coco, con una gran porción de fresco salmón, la combinación de éste con la leche de coco dulce, hizo que por un momento el sabor me ubicara más comiendo un postre. Fresco y agradable, definitivamente una gran opción que no deben dejar pasar.

El gran cierre estuvo a cargo de una torre de alfajor (galleta alfajor, helado de vainilla y dulce de leche, caramelo y  salsa de Baileys®), enorme, deliciosa y atrapadora.

Si bien los alimentos fueron generosos y encantadores, el servicio fue como hacía mucho tiempo no recibía uno: excelente y preciso.

Desde el primer momento, dos atentos meseros estuvieron siempre a disposición, a la vez que el capitán supervisaba este trabajo. Terminando un plato, entrando el siguiente, atendieron cada especificidad establecida, aunado a que la limpieza de la mesa fue una constante. Mis felicitaciones para el equipo de RosaNegra por hacer de la visita una experiencia integral y plácida.

Los invito a visitar Rosanegra y dejarse consentir por su sabor y servicio.

¡Buen provecho!

Amante del Buen Comer®

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