¿’Regalos’ abandonados?

#Columnista

Twitter: @AleJuarezA

Hace poco leí una nota muy triste sobre el elevado número de perros en situación de calle en la Ciudad de México. Según la publicación, son un millón 200 mil perros.

Muchas personas tienen la mala costumbre de ver a las mascotas como «objetos» y tal vez por eso compran animales sin que conozcan la responsabilidad que implica.

Una mascota es un gran compromiso. Es darle atención, alimentarlo, pasearlo (según el caso), vacunarlo, jugar, asearlo, etc.

No se trata de llegar a los extremos desproporcionados de «humanizar» a la mascota, sino de atenderla y tenerla bien.

Lamentablemente mucha gente no medita esto y en muchos casos los animales terminan abandonados en azoteas, espacios reducidos o peor, sacrificados o echados a la calle.

¿No sería mejor fomentar que los futuros dueños supieran lo que significa tener una mascota?

Cada uno está en libertad de comprar o vender lo que quiera si respeta la ley y, aunque mi más grande deseo es que todos optaran por adoptar en vez de comprar, sé que no será así.

Revisando páginas, vi que un cachorro de Husky tiene un costo aproximado de 5 mil pesos. Quien no sea consciente de lo que significa tener una mascota y desespere y la eche a la calle, literalmente estaría tirando esta cantidad. ¿Eso tiene sentido? ¿No sería mejor que estuvieran seguros de tener una mascota antes de gastar su dinero?

Varias organizaciones que protegen animales en situación de calle, antes de entregar un animalito a una nueva familia, siguen protocolos de adopción. Estos protocolos son cuestionarios y visitas a los domicilios de los posibles nuevos dueños con el objeto de averiguar si realmente tienen el compromiso de tener una mascota. Esto reduce la posibilidad de que el animal vuelva a padecer crueldad o sea nuevamente arrojado a la calle. Generalmente este proceso lleva un mes.

La propuesta sería que, antes de concretar una venta, se realizaran estos protocolos por parte del criador. Esto traería dos beneficios inmediatos:

  1. Habría mayor garantía de que la mascota será bien recibida en la casa a donde llegará.
  2. Los dueños que compran una mascota estarán contentos y disfrutarán de su inversión.

Un beneficio a largo plazo (y de lo que trata esta propuesta de política pública) es apoyar la disminución de la creciente población de animales en calle, ya que es un grave problema de salud pública.

Seguramente un «pero» por parte de los criadores serían los gastos (Según el Artículo 28 bis, fracc. VI de la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México), los criaderos profesionales ya deben vender a los animales registrados, esterilizados, desparasitados y libres de toda enfermedad, con los certificados correspondientes., pero sabemos que siempre habrá quien esté dispuesto a pagar si se le garantiza satisfacción.

Para los criadores profesionales, el beneficio llegará cuando las autoridades clausuren de forma efectiva los criaderos clandestinos que, además de tener animales en condiciones deplorables, los venden enfermos y sin vacunas.

Reitero que soy firme creyente de que es mejor adoptar en vez de comprar y este escrito no es una defensa de la compra de animales, sino que es una propuesta para fomentar la compra responsable. Finalmente, los animalitos comprados no tienen la culpa de haber nacido «de raza».

#SolucionesDeRaíz

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