PRI, el partido que quiere renovarse sin cambiar

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Twitter: @gerardohdz_p

Sobre la mesa

El domingo 11 de agosto a las 12:00 horas, Elena García – identificada así para conservar su anonimato – acudió a votar para elegir a la nueva dirigencia del PRI, pero se llevó una gran sorpresa: la mesa receptora de votos E27 MR008 no estaba en el domicilio registrado en la página oficial del partido. Debió instalarse en la Avenida Cárdenas, entre la calle Pejelagarto y Fracc. Infonavit Deportiva, frente al Monumento a los Niños Héroes, en Cárdenas, Tabasco.

Algunos militantes se quejaron a través de redes sociales las irregularidades en el proceso interno del PRI.

Después de una hora, Elena encontró su mesa a 600 metros de la ubicación oficial, en el parque del fraccionamiento Infonavit Deportiva. Así es, en donde no debió estar, un lugar escondido comparado con la avenida principal de ese municipio tabasqueño. Irónicamente, el Partido Revolucionario Institucional habilitó una página para ubicar las casillas receptoras y evitarles a los militantes “contratiempos”, al menos a ella no le funcionó.

Como el caso de Elena hubo varios. Algunos militantes se quejaron a través de redes sociales las irregularidades en el proceso interno del PRI como urnas infladas, compra de votos, la posibilidad de emitir un sufragio sin estar en el padrón electoral del PRI y hasta casillas controladas por operadores con una tendencia hacia una de las tres fórmulas que participaron en la contienda.

Al final, pasó lo que ya se sabía que pasaría y lo que continúa siendo una tradición del PRI: ganó un candidato de línea, tan es así, que muchos de los que ocupan un cargo de elección popular bajo las siglas del partido apoyaron a Alejandro Moreno Cárdenas.

El Revolucionario Institucional es un partido que quiere renovarse, pero sin cambiar. Al menos, los que hoy están al frente de él y los que están por llegar se resisten al cambio de fondo. Sí, ceden a cambiar las formas, pero el fondo es el mismo.

La nueva dirigencia del PRI llega a través de un proceso “democrático” cuestionado por su propia militancia.

“Alito” Cárdenas obtuvo poco más del 80% de la votación, de una elección interna en la que sólo participó alrededor del 20% de los 6 millones 764,615 militantes que tiene el PRI, según el padrón electoral verificado por el INE.

Es decir, a Alejandro Moreno Cárdenas lo eligió cerca del 17% de la militancia total. La nueva dirigencia del PRI llega a través de un proceso “democrático” cuestionado por su propia militancia, con irregularidades visibles, baja participación y una oposición a la transparencia, pues no quisieron hacer público el PREP, algo indispensable para la vigilancia de una elección.

La contienda interna pareció más una simulación. Porque ante los hechos reportados por algunos militantes, esta elección del PRI no le pide nada a las elecciones de estado que veíamos antes de los 90’s, cuando el sistema democrático del país no estaba maduro.

El proceso interno “manchado” por las irregularidades podría costarle caro al partido, hay un porcentaje significativo que no está conforme con el desarrollo de la jornada electoral y que, ya no tienen la misma confianza en su organización política; que no decir del más del 70% que ni si quiera votó.

Era vital para el PRI que su elección interna se desarrollara sin anomalías, era vital porque el partido perdió 8 millones 677,758 votos (el 53%) si comparamos su último resultado de 2018 en la votación para presidente de la República con el obtenido en 2012.

Está claro que, este partido jamás podrá tener una renovación real si no cambian sus fondos, si continúan las malas prácticas y lo más importante, el PRI jamás cambiará con los mismos cuadros, rostros y apellidos.

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