Porfirio Muñoz Ledo

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Twitter: @AGuerreroMonroy

Desde que tengo uso de memoria recuerdo escuchar el nombre de Porfirio Muñoz Ledo. Fue precisamente el día en que nací, cuando mi padre asumió la dirección general del Fondo Nacional de Fomento y Garantía para el Consumo de los Trabajadores, mejor conocido como Fonacot. Un año y medio antes, fue llamado para encabezar el diseño y creación de un organismo que facilitara a los trabajadores la obtención de crédito para la compra de bienes de consumo duradero.

La preocupación del Presidente de la República en aquellos años, residía en que millones de trabajadores en el país no tenían acceso al crédito bancario y su nivel de salario no constituía suficiente garantía para que la banca comercial les otorgara préstamos. El entonces Secretario del Trabajo y Previsión Social, Porfirio Muñoz Ledo, fue quien ideó este innovador sistema crediticio para la clase trabajadora.

“Cuando creé, por ejemplo, Fonacot, invité a Carlos Guerrero Larrañaga, número dos de Bancomer, la más importante banca privada; fue diez años director general de Fonacot”, advierte Muñoz Ledo[1]

El Fonacot dio respuesta para que los trabajadores pudieran comprar sus menajes de casa para el recién creado Infonavit y multiplicar la demanda de bienes de consumo duradero mediante crédito, cargado a sus salarios. Mi padre me ha platicado sobre las innumerables resistencias a la creación del nuevo organismo y a la modificación del artículo 123 –porque no se podía gravar el salario mínimo-. Centrales obreras argumentaban que se estaba reconstruyendo el sistema de tiendas de raya mientras que organismos cúpula empresariales dudaban de su viabilidad. “Aquí están las estadísticas. En este país no se puede tener acceso al crédito, ni a la tarjeta de crédito, ni al crédito a un precio razonable para el trabajador”, argumentaba Muñoz Ledo. “Si la banca no puede universalizar el crédito a tasas regulares para el conjunto de la población, está operando crediticiamente con un fenomenal mecanismo de concentración del ingreso”, decía Porfirio. “Nunca tuvieron ellos la razón y ese es Fonacot”.[2]

Esta creación ideada por Muñoz Ledo e instrumentada por mi padre, es en la actualidad una opción de crédito accesible y útil para los trabajadores del país, que ha otorgado 5.5 millones de créditos por más de 74 mil millones de pesos.

Durante su gestión como Secretario del Trabajo y Previsión Social, Porfirio Muñoz Ledo creó además el Instituto Nacional de Estudios del Trabajo, el Sistema de Productividad, el Servicio Nacional de Empleo, la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, el Instituto Nacional de Medicina del Trabajo, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, la Comisión Nacional de Protección al Salario y el Consejo Nacional de Cultura y Recreación de los Trabajadores (financiado por los contratos colectivos), entre otros organismos.

En la invención de estas entidades, recuerdo que confluyeron personajes como Alejandra y Carmen Moreno Toscano, Jesús Silva-Herzog Flores, Agustín Alanís Fuentes, Enrique Álvarez del Castillo, Manuel Uribe Castañeda, Fernando Zertuche, Enrique Suárez Gaona, Marcos Manuel Suárez, Federico Ortiz Quezada y Santiago Sánchez Herrero.

Como secretario del Trabajo, Muñoz Ledo realizó una brillante labor que adicionalmente llevó los salarios de los trabajadores al nivel más alto de la historia.

Posteriormente fue Secretario de Educación Pública. Como diplomático, Porfirio destacó como embajador de México ante las Naciones Unidas, en donde presidió el Consejo de Seguridad de la ONU y el Grupo de los 77 (G77), que condujo como contrapeso al poder de Estados Unidos. Fue coordinador de Negociaciones Económicas Globales y presidente de la Comisión Mundial de Fuentes de Energía.

También fue embajador de México ante la Unión Europea y la Gran Europa, Rusia incluida.

Durante los años noventa del siglo pasado, contribuyó a obtener la autonomía total de la Comisión Federal Electoral. Una reforma a la Constitución en materia electoral creó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) y ordenó la creación del Instituto Federal Electoral.

La trayectoria política, parlamentaria y diplomática de Muñoz Ledo impresiona. Es uno de esos casos donde se conjuga el hombre de acción y de ideas. Los resultados de ese largo viaje de Porfirio por el espectro político de nuestro país -mas de medio siglo- lo han convertido en un personaje respetado y legendario.

[1] Porfirio Muñoz Ledo. Historia Oral. 1933-1988, James W. Wilkie y Edna Monzón Wilkie, Debate, 2017, pp. 241.

[2] Porfirio Muñoz Ledo. Historia Oral. 1933-1988, James W. Wilkie y Edna Monzón Wilkie, Debate, 2017, pp. 284

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