Populismo, una ilusión pasajera

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Twitter: @pilyvmoran

Mucho hemos escuchado hablar del populismo, con frecuencia se hacen señalamientos acerca de las acciones populistas de un gobierno, pero muchos no terminan de entender el significado del término, es más muchos incluso aplauden al gobernante que implementa acciones populistas porque en la inmediatez de los hechos genera un bien para ellos aunque sea pasajero y no resuelva de fondo sus problemas. 

Daré algunos ejemplos: Hace algunos años en la Ciudad de México se implementó un programa de apoyo para adultos mayores que entregaba mensualmente una cantidad de recursos a las personas de la tercera edad mientras que el gobierno dejó de invertir en infraestructura de servicio para la ciudad.

Con el tiempo las redes de agua potable empezaron a presentar fugas y fallas por falta de mantenimiento, lo que llevó a miles de familias a verse en la necesidad de comprar pipas de agua para satisfacer sus necesidades, los costos que esto representó para esas familias fue mayor que la cantidad que el gobierno les entrega cada mes, es decir todos aplaudieron la entrega del dinero pero nadie se dio cuenta que terminaron gastando más porque el gobierno ocupo el dinero en ese programa y en un balance final terminaron perdiendo.

Todos aplaudieron la entrega del dinero pero nadie se dio cuenta que terminaron gastando más.

Como este caso podemos mencionar otros como el programa de reparto de pantallas de televisión y cuantos no conocemos el reparto de despensas, de apoyos al campo, etc. 

Las consecuencias del populismo se reflejan incluso en crisis de países enteros como el recientemente conflicto económico de Grecia, o el de hace algunos años en España o el cercano de Venezuela y Argentina, en pocas palabras, el populismo es gastar más de la riqueza que se es capaz de generar.

Una madre de familia sabe perfectamente cómo administrar el gasto y sabe que no puede gastar más de lo que su marido le da. Imaginen ustedes a un padre de familia que tiene un ingreso muy bajo y de pronto en la quincena decide llevarse a la familia a Acapulco, seguramente los hijos le van a aplaudir y agradecer  por  el viaje, el problema es al regreso, cuándo el papá no tenga dinero para los gastos de la semana, los materiales de la escuela, la comida, la renta, la ropa, el recibo de luz, etc.

Muchas veces la riqueza acumulada por una nación alcanza para mantener un tiempo esas políticas de gobierno y vivir algunos años con ese tipo de vida, sin embargo irremediablemente llegará el momento en que la crisis aparezca, para entonces el gobernante que la provocó ha dejado el poder y dejando como herencia a su sucesor la responsabilidad de remediar el daño que  en muchos casos es a quién terminan por cargar con la culpa sin que nadie se de por enterado que la responsabilidad es de aquel al que le aplaudieron sus derroches.

Así pasó en Grecia y así pasó en el México de las décadas de los 70 y 80.

Hoy en nuestro país hay personajes de la política que insistentemente se valen de este tipo de propuestas para ganar adeptos y lamentablemente hay quien cree en ellos.

López Obrador es uno de esos personajes, sin embargo de todas sus propuestas sólo escuchamos cómo repartir la riqueza pero jamas nos dice cómo crearla, seguramente con estas decisiones nos ocurrirá lo de aquella familia que se gastó la quincena en Acapulco y terminemos después sin dinero para pagar las necesidades básicas para subsistir, así pasó en Grecia, así está pasando en Venezuela, que nos está pasando en México, que terminemos viviendo la ilusión pasajera del populismo.

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