La zurda desilusión

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Twitter: @marisahurtadom

En poco más de una década, las izquierdas latinoamericanas han pasado de la ilusión, a la desesperanza. Corrupción, imposición y crisis económica han sido los 3 ejes principales que han marcado la realidad de varias naciones con esta ideología, cuya popularidad ha sido vulnerada hasta el punto de quiebre, llevando a algunos gobiernos de la región a una crisis política y de credibilidad.

Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela, son tan sólo algunos de los países en América Latina que en su momento fueron unos dignos representantes de la izquierda, pero ahora son la clara evidencia de su desestabilidad.

El primer caso, y el más reciente, es el de Bolivia, ya que el pasado 10 de noviembre, su presidente, Evo Morales, renunció a su cargo después de haber estado durante más de 13 años en el poder. Su dimisión se dio en el marco de la entrega de una auditoría que realizó la Organización de los Estados Americanos (OEA), en cuyas conclusiones se citaron graves irregularidades, en la primera ronda electoral que le daban el triunfo a Morales para un cuarto mandato.

La renuncia de Evo tiene una importancia histórica para el país, y es un golpe duro para el “Eje Socialista” latinoamericano…

… ya que la oposición boliviana logró, con el apoyo de la policía y después con la presión del Ejército, derrocar a un líder que, como varios en la región, buscaba perpetuarse en el poder.

Bolivia consiguió lo que Venezuela lleva tanto tiempo peleando, primero con Hugo Chávez, y después con Nicolás Maduro. No obstante, Venezuela va por el buen camino, y a pesar de que Maduro sigue en la silla presidencial, los venezolanos no se dejan vencer en la lucha por su libertad. Por lo mismo, desde el 10 de enero de 2019, la Asamblea Nacional de Venezuela declaró que Nicolás Maduro estaba usurpando el cargo de presidente y Juan Guaidó, quién dirigía la Asamblea, tomó juramento como encargado del país. Guaidó fue reconocido por más de 50 países y diversas organizaciones internacionales, debilitando así a la administración de Maduro.

Paradójicamente, Brasil y Argentina sientan el precedente para un repunte del socialismo en Latinoamérica, ya que tan sólo después de 4 años que el peronismo había sido expulsado por los argentinos, este regresa a la silla presidencial, mientras que el expresidente brasileño Luis Inácio Lula Da Silva, quién fue encarcelado por un caso de corrupción, y cuya encarcelación había debilitado al socialismo en dicho país, ha sido liberado.

Finalmente, aunque cada una de estas naciones está marcada por problemas de diversa índole, que van desde la incompetencia en la gestión económica, hasta la avidez de sus dirigentes por eternizarse en el poder, lo que sí ha quedado claro es que los líderes de la izquierda subestiman la corrupción, rechazan su propia propensión a involucrarse en ella, e ignoran la creciente intolerancia de la sociedad hacia ella.

Empero, los latinoamericanos parecemos no aprender de la historia y pareciera que queremos reavivar las tradicionales prácticas y los viejos vicios de nuestros previos gobernantes. No cabe duda de que tenemos los gobiernos que merecemos.

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