La deuda de los Oscars

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Twitter: @jimenaladu

La industria del cine hollywoodense es una de las más importante en Estados Unidos, ésta ha llegado a todo el mundo, de ahí la importancia de premiar lo que hacen. Fue en 1929 que se celebró la primera entrega de los premios Oscar, desde ese momento a la fecha se han premiado en su mayoría a actores y actrices blancos y directores hombres.

La falta de diversidad comenzó a ser visible cuando Marlon Brando envió, a través de la activista apache Sachee Littlefeather, una carta para rechazar el premio a Mejor Actor por El Padrino, en donde explicaba el maltrato que se le daba a los indios estadounidenses. En 2002, Halle Berry se convirtió en la primera actriz afroamericana en ganar el Oscar. El mexicano Alejandro Gonzáles Iñárritu, habló de xenofobia en 2006:

“Tengo mucha suerte de estar aquí esta noche, pero por desgracia muchos otros no han tenido la misma suerte”.

El tema que ha sido denunciado recientemente bajo el lema #OscarsSoWhite (Oscars son muy blancos), en el 2015, por ejemplo, no se incluyó a una sola persona de “color” en ninguna de las cuatro categorías de actuación y solo uno en la categoría de dirección.

Este año siguen las polémicas. En redes sociales se quejaron de que no hubo ninguna mujer nominada para la categoría de Mejor Director, tampoco para competir por el premio de Mejor Película. Por otro lado, Antonio Banderas nominado para Mejor Actor fue considerado por algunos medios estadounidenses como “un actor de color”, situación que llamó la atención “¿por qué entonces quiénes son blancos y quiénes no?” Y para el premio de Mejor Actriz, nominaron a Cynthia Erivo, afroamericana, situación que compensó ¿una cuota de diversidad?

La maestría con la que Hollywood ha logrado hacer el cine más influyente y visto en todo el mundo es algo que se le debe reconocer, aprender y aplaudir, eso es indudable, sin embargo,

Se le cuestiona que al ser, Estados Unidos, un país de migrantes no los incluya.

Un estudio de la Iniciativa de Inclusión Annenberg de la Universidad del Sur de California (USC), encontró que la representación de los latinos en la meca del cine está bastante por debajo de su proporción real en la población estadounidense y que en la última década el número de personajes latinos en las películas más populares prácticamente no ha cambiado.

Estados Unidos se ubica en segundo lugar de boletos de cine más vendidos después de la India, aunque Hollywood no es la industria que más entradas tiene, sí puede presumir de ser la que más ingresos en taquilla reporta. De ahí que muchos busquen hacer más plural y diverso un cine que millones consumimos sin importar sexo, ideología, nacionalidad o apariencia física.

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