Joker

#Columnista

Twitter: @HigueraB

-La discrepancia es lo que hace al arte alimento del alma o ¿cómo podemos leer tan diferente las películas?

Yo, dirigiéndome a Jimena Ladu

(Spoiler alert. Me espere más de una semana en escribir esta columna para mencionar libremente todo lo que se me antoje, así que eso haré. Quien avisa no es traidor)

La película Joker (Todd Phillips, 2019) le da por fin un espacio propio y hace justicia a uno de los personajes más espantoso y entrañables del universo  DC.

Sin duda, esta es una de las películas más humanas en el género de los súper héroes y la mejor relacionada con el universo del caballero oscuro.

Se encuentra llena de referencias a cine de culto como Taxi Driver, guiños a otros Joker del cine y  homenajes al mismo personaje en papel.

Sin embargo, para decepción de los fans del Joker más violento de los comics, el príncipe payaso del crimen aparece solo en una fracción del largometraje.

Por esta razón, lo más aterrador de la misma no consiste en la violencia que Arthur Fleck despliega en la última parte del film, como parte de su transformación y conversión final, sino la violencia social a la  que se encuentra sometido desde su infancia.

Sin duda este origen cinematográfico rompe con varios cánones que conforman la estructura del personaje en los comics. El más importante es desmitificación.

En lugar de un villano misterioso que nadie, ni Batman, ni la silla Moebius,  saben bien a bien quién es y qué lo motiva a ser una fuerza asesina del caos, el Joker encarnado por Phoenix posee una edad definida, un pasado de abuso bastante bien descrito, se encuentra mentalmente enfermo y que depende, mientras es todavía Arthur, de medicamentos para contener al asesino que pugna por salir de su interior. Y eso hace que su risa sea aún más escalofriante porque se asemeja a la que el espejo podría regresarnos, any day now.

Cuando mata a Sophie, interpretada por  Zazie Beetz, renuncia a la búsqueda de una felicidad efímera, aunque haya sido una alucinada,  y empieza a encarnar definitivamente al monstruo que en el fondo, siempre estuvo a punto de ser.

Quizá la parte más interesante de esta desmitificación es que Joker no deja detrás su humanidad y le duele lo que le ocurre, estableciendo así una diferencia notable con otras versiones de la pantalla grande que solamente quieren ver arder al mundo sin razón o que buscan venganza contra él y nada más.

Este Joker pierde todo y decide, por dolor y hartazgo, convertirse en todo aquello que encarna lo peor del género humano para enfrentarlo y se envuelve en una de las envolturas más ridículas, la de un payaso larguirucho.

Una envoltura, al contrario de la lógica de cualquier persona normal, que le da fuerza y sentido a Fleck. Esto, al punto de modifica progresivamente la forma en que camina se mueve y habla hasta borrar cualquier rastro de miedo y de frustración acumuladas por décadas y convertirlo en un hermoso monstruo de cara pintada.

Basta ver como correr al payaso del inicio (tan parecido a los dibujos de los 70) y como se mueve antes de matar con su propia almohada a la que había sido su madre para ver que es el mismo cuerpo pero no la misma persona.

Joker de Phoenix mata porque no tiene nada. Se da cuenta que su vida es una mentira y necesita una máscara a para encontrarse y reconstruirse, es un Joker que depende de sí mismo para matar sin necesitar un Batman que lo justifique o lo motive.

En eso radica la atracción que ejerce el personaje. No necesita  ser un misterio inconcebible para dar miedo y realizar  una estampida asesina, como es en el comic, sino que es, por derecho propio, uno de los perores engendros de la humanidad el cual termina perdiendo la cordura y decide tornarse aún más terrible que cualquier cosa que le pueda suceder. Tratar de compararlos es no saber del comic y sesgar la propia visión sobre la película. (Ojo aquí, @f_solorzano)

De igual forma, el Joker de Phillips y Phoenix es parlanchín porque necesita explicarse a si mismo lo que pasa. Por momentos alucina y por momentos habla, todo tratando de darle un equilibrio que lo vuelve feliz y que le permite ser el asesino que todos temen.

Como punto final sobre el personaje, es necesario zanjar de una vez por todas la falsa discusión sobre cuál Joker es mejor, el de Ledger o el de Phoenix. Aquellos que discuten este punto pierden su tiempo. Ambos son magníficos retratos en carne y hueso del némesis principal de Batman.

No se pueden comparar por el contexto, estilo  narrativo y tipo de Joker que debieron encarnar. El de Ledger fue más apegado al cine comercial de súper héroes, mientras que el de Phoenix se encuentra inmerso en una ruptura consciente del canon, alejándose de la fantasía y acercándose un tipo de cine de pandillas que casi nunca se ha tratado al referirse a una adaptación comiquera.

Dicho esto, espero que lo menos nominen a Phoenix por su interpretación. Su trabajo para encarnar al payaso, sus bailes y la absoluta demolición de su imagen como estrella de cine para transformarse en un ente torturado, famélico y violento, lo merece. A pesar de las críticas de Scorsese o las comparaciones con aquellas películas de los grandes directores de los setenta y ochenta con la que la comparan…lo cual ya es un reconocimiento a su nivel….¿por qué si no mencionarlas?

@HigueraB

 

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