¿Huachicol o desabasto?

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Twitter: @CLopezKramsky 

Para nadie es extraño lo que sucede en al menos 10 estados del país desde hace una semana; todo empezó en el Bajío y el Occidente: Guanajuato, Querétaro, Michoacán y Jalisco se quedaron con gasolineras sin reservas para satisfacer la demanda de hidrocarburos. Casi nadie reparó en ello y los medios lo informaron como una noticia casi marginal; en un par de días se había convertido en la nota del inicio de año. Estado de México, Tamaulipas, Colima y la Ciudad de México siguieron.

Entidad por entidad y ciudad por ciudad, la falta de gasolina fue avanzando en la geografía nacional como una epidemia digna del primer capítulo de Walking Dead. Pronto hubo información contradictoria en los medios de comunicación y en las redes sociales y la incertidumbre se acrecentó cuando los testimonios y videos publicados por cientos de usuarios de Facebook, Twitter o Instagram, no concordaban con lo que el Gobierno Federal informaba. El propio presidente López Obrador insistió durante algunas conferencias matutinas en que no había desabasto y solamente era un problema de distribución ocasionada por el cambio en la forma de llevar la gasolina a los puntos de venta, ello en el marco de una ofensiva en contra del robo de combustibles, fenómeno conocido como “huachicoleo”.

Fuente: sociedadtrespuntocero.com

Llevamos una semana atestiguando la existencia de filas de autos de más de cuatro cuadras –incluso en la Ciudad de México- esperando cargar gasolina o a que alguna pipa llegue a abastecer la gasolinera. Y aquí es donde la opinión se partió en dos, por un lado, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pide a la población que se tenga confianza en que esto se va a solucionar y que en realidad no hay desabasto puesto que existen las suficientes reservas de gasolina para cubrir la demanda en todo el país y, por el otro, los que él ha llamado sus adversarios y la “prensa fifí”, a quienes ha acusado públicamente de ser parte importante en la creación de este desabasto al propiciar que el auto cumplimiento de nuestra propia profecía.

Ambas posturas antagónicas se han pertrechado en su dogma propio; el gobierno federal y sus defensores en las redes sociales justifican la escasez de gasolina con el argumento de que vale la pena soportar esta carencia para combatir el “huachicoleo” y, en contraste, otro gran segmento de la opinión pública insiste en que existe desabasto y que éste fue ocasionado por falta de pericia y de capacidad técnica en el gobierno de López Obrador. Ambas posturas tienen razón, pero están discutiendo cosas distintas bajo marcos de entendimiento muy endebles. Me explico.

Fuente: sociedadtrespuntocero.com

Es correcto lo que el Gobierno Federal está llevando a cabo para combatir el “huachicoleo” pues el mismo daña en gran medida las finanzas públicas, fomenta que diversos grupos de delincuencia organizada financien sus actividades delictivas con recursos que deberían llegar al presupuesto público para construir escuelas, hospitales, carreteras, etcétera y, además, provoca la expansión de la corrupción en varias dependencias federales. Nadie en su sano juicio puede estar en desacuerdo con el combate a los “huachicoleros”.

Pero también es una realidad que estamos viviendo desabasto que nunca habíamos experimentado y que, si no se resuelve pronto, podría afectar al sector productivo, a la distribución de bienes de primera necesidad e, incluso, a la prestación de servicios públicos y de emergencia –baste citar que en Nezahualcoyotl, Estado de México, el ayuntamiento decidió casi sacar de circulación a sus patrullas para sustituirlas por elementos en bicicleta-. No debemos decidir entre estas dos opciones, el presidente López Obrador tiene que combatir este delito, pero también debe contar con estrategia y narrativa adecuadas; generar vacíos o contradicciones informativas no ayuda en nada.

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