Hasta pronto, derechos humanos: fraude en CNDH

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Twitter: @CLopezKramsky

La semana pasada esta columna señaló que las víctimas están ausentes de la política pública de la Cuarta Transformación y ausentes en los planes del Estado Mexicano. Con instituciones de atención y defensa de los derechos de las víctimas, que no tienen titular o que tienen titulares deslegitimados para el cargo, va a ser muy complicado que en los próximos años veamos un cambio para bien en la problemática que enfrentan las víctimas de delitos y de violaciones a derechos humanos.

El Senado de la República parecía ser el último reducto de las víctimas para albergar la esperanza de un cambio. Esta esperanza se esfumó con un plumazo de Ricardo Monreal, Coordinador del Grupo Parlamentario de MORENA y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado.

El Senado, que tenía una larguísima tradición de ecuanimidad, objetividad y congruencia, eligió, mediante un procedimiento que a todas luces es inconstitucional, a María del Rosario Piedra Ibarra, como nueva titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), con lo que se inicia un periodo ilegal e ilegítimo que será muy complicado para la defensa de los derechos humanos en México.

Sin entrar aún en detalles sobre la capacidad o experiencia de la nueva titular de la CNDH, hay que llamar la atención respecto de los vicios en el procedimiento: Los artículos 102, Apartado B, de la Constitución y 10 de la Ley de la CNDH, establecen que el titular de ese órgano constitucional autónomo debe ser elegido por las dos terceras partes de los senadores presentes en la sesión que al efecto se lleve a cabo; por su parte, el artículo 10 Ter de la Ley de la CNDH señala que en caso de no acreditarse dicha votación en el Pleno, se presentará una nueva terna de candidatos, tantas veces sea necesario.

Nada de esto ocurrió en el procedimiento de elección que acaba de concluir hace un par de días. El Pleno del Senado, bajo el mando del senador Monreal y el Grupo Parlamentario de MORENA, votó tres veces una misma terna, empecinado en cumplir con los deseos del presidente de la República de tener a la señora Piedra Ibarra como ombudsman nacional. Pero esto no es lo más grave; en las primeras dos votaciones, ningún candidato obtuvo las dos terceras partes requeridas para acceder al cargo y, en la tercera, la Mesa Directiva del Senado declaró como nueva titular a la señora Piedra Ibarra, sin contar todos los votos. De 116 votos emitidos, solamente se contabilizaron 114, dejando fuera del conteo dos votos que no le favorecían a ella. Con esos dos votos que no fueron contados, no se llegaba a las dos terceras partes exigidas por la Constitución.

El escándalo fue mayúsculo obviamente, y aunque los grupos parlamentarios de oposición encabezados por el del Partido Acción Nacional (PAN) exigieron que se repitiera la votación, esto no sucedió así, a pesar de que el senador Monreal acordó llevar a cabo una repetición. En la sesión del martes pasado, cuando se suponía que se debía volver a votar, la Mesa Directiva y MORENA impulsaron una votación para determinar si se repetía la votación. Con mayoría de MORENA y del PRI, el Pleno del Senado negó repetir los comicios y, automáticamente, en medio de un zafarrancho entre senadores, la señora Piedra Ibarra accedió al cargo.

La señora Piedra Ibarra nunca obtuvo las dos terceras partes de los votos de los senadores presentes.

Tres veces se votó su nombramiento y en ninguna llegó a la mayoría requerida por la Constitución y por la Ley de la CNDH. La señora Piedra Ibarra despacha hoy en la CNDH, pero sin ser su legítima titular y ésa es una pésima noticia para los derechos humanos y para las víctimas.

Con un plumazo de Monreal se destruyó un esfuerzo de casi 30 años en la construcción de institucionalidad, de autonomía y de independencia en la defensa de los derechos humanos. Las víctimas tienen mucho de qué preocuparse, pero puede empeorar aún más: el nombramiento que sigue es el de la titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y también está a cargo del Senado.

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