El solitario presidente

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Circo de tres pistas

Hace no mucho tiempo, un año para ser preciso, el entonces maltrecho Enrique Peña Nieto, salió al balcón de Palacio Nacional para realizar el protocolo de recordar a los fundadores de la nación y tocar la campana de Dolores. Fue la última vez que le habló a una muchedumbre que ni con acarreos respondió al llamado del expresidente. Tocó la campana, vio los fuegos con sus hijas e hijastras y repartió corazones mal hechos que se volvieron memes.

En eso sí tuvo éxito Peña Nieto, en ser la burla de todo un país.

En definitiva, la vara para AMLO no era algo imposible de superar y, sin embargo, lo hizo tan pulcro que hasta varios de sus acérrimos críticos aplaudieron su primer grito de 15 de septiembre. Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo con los 20 vivas de López Obrador, ni la cena mexicana austera, ni el espectáculo durante el evento. Algunos como el fallido opositor Vicente Fox, calificó de solitario el grito… y lo fue: no hubo invitados de la élite mexicana, tampoco menú gourmet, ni frivolidades propias de la clase política.

Pero más allá de la sobriedad del grito y lo bien que se vio el presidente, hay cosas que no deben dejar de señalarse, más cuando el propio AMLO pidió un viva para la “fraternidad universal”, frase que por cierto no hace referencia a la hipótesis conspiracionista escrita por Ignacio Calderón Tena, sino a un concepto impulsado por Francisco de Asís donde se hace busca mirar a la humanidad desde un punto de vista altruista y ético.

El grito de AMLO fue tan pulcro que hasta varios de sus acérrimos críticos aplaudieron su primer grito de 15 de septiembre.

El principio de reconciliación entre todos los mexicanos debe partir desde principios éticos, sin duda, pero también legales. López Obrador debe apostar por el fortalecimiento de las instituciones, el respeto absoluto a la división de poderes y el señalamiento de los autoritarismos que algunos de sus correligionarios de partido han realizado.

Que este grito no sólo sea un momento ideal para el patrioterismo ni el empacho de delicias culinarias propias de las fechas, sino una oportunidad para ser ciudadanos en toda la extensión de la palabra, no sólo para recibir apoyos, sino para ayudar con el fortalecimiento del Estado de Derecho señalando las debilidades del sistema, que no son pocas, pues aquellas frases de apoyo pronunciadas por la multitud donde se le decía al presidente “no estás solo” y “sí se pudo” sólo serán gritos vacíos.

De a tuit

El 19 de septiembre se debe recordar por lo duro que ha sido en dos ocasiones, pero también para recordarnos que siempre podemos estar alerta ante una emergencia.

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