El futuro del planeta entre corchetes azules

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Twitter: @Marioliva4

En las negociaciones internacionales, cuando se está trabajando  en el borrador de la declaración o tratado, y hay algunas frases o párrafos que no han sido consensuados o aún están en negociación, se encierran en unos corchetes color azul.

Desde la puesta en marcha del Acuerdo de París en 2015, el artículo 6 que define a los mercados de carbono, ha sido el artículo que, siendo crucial, ha estado sujeto a muchos corchetes azules para su aprobación durante estos 5 años, y su negociación es crítica para la COP25, sin embargo las negociaciones están estancadas, pues, el nivel de ambición sigue siendo muy bajo.

Cuando hablamos del bajo nivel de ambición, lo que quiere decir es que  las brechas entre lo que los países ofrecen para reducir sus emisiones en sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés), y las reducciones necesarias para lograr lo que se necesita para llegar al escenario de los 2ºC ( ya no digamos el ideal y cada vez mas lejano 1.5ºC) es enorme.

Tratando de simplificarlo muchísimo ( y a riesgo de una mala interpretación), es como si tu y tus colegas de trabajo quisieran comprar un pastel para la fiesta de fin de año, que cuesta 100 pesos, pero que entre las 100 personas que “van a cooperar” no se logra juntar ni 20 pesos. Supongan que comprar ese pastel para fin de año es cuestión de vida o muerte, y hay una fecha que cumplir.  Pero que casi ninguno de sus colegas está dispuesto a dar más de lo que ya puso, aunque, que se logre comprar el pastel, signifique incluso algunas ganancias.

Regresando al tema del artículo 6, se vislumbra como una gran oportunidad ( que podría perderse) para establecer incentivos en los mercados de carbono, para los países para reducir sus emisiones o pagar para que otros países lo hagan.Pero como éste mercado se establece a partir de las contribuciones determinadas nacionalmente y no un piso mínimo (que es lo que está en brackets azules en las negociaciones), pues se corre el riesgo de que ni siquiera exista una línea base para éstas reducciones.

Volviendo al ejemplo del pastel, es un incentivo más para que una vez cubierta su aportación voluntaria, exista además el incentivo de que si alguien se ofrece a hornear el pastel, o decorarlo, alguien mas le cubra el costo de su tiempo, y materiales, con el objetivo de llegar a la meta, reconociendo que no todos pueden cooperar al mismo nivel, ni tienen la misma responsabilidad de hacerlo, pero si necesitan priorizar esa inversión, sobre casi cualquier otro, Para esto es necesario establecer una cooperación mínima de reducciones.

Ahora, ya me han leído mucho sobre la necesidad de que la crisis climática sea vista como un tema sistémico y estructural, y eso es verdad, pero lo alarmante es que incluso con instrumentos de mercado que buscan que siga existiendo este sistema, sigue existiendo poca ambición, y el panorama no se ve alentador.

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