Confesiones de un demócrata

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Twitter: @HigueraB

“Con los militantes me pasa lo mismo que con los religiosos. Un creyente tiene todas las respuestas, yo debo buscarlas y cuestionármelas siempre”.

-El tipo del espejo

Soy demócrata.

Estoy convencido de que este sistema político es la mejor opción para que podamos lograr una participación ciudadana real y, si es bien llevada, la atención de los problemas y retos que nos afectan a todas y todos.

La democracia, estoy seguro, puede dejar de ser solo una forma de elegir un gobierno para convertirse en una identidad social que deje atrás la idea de que es la política es un negocio o una forma de manipular  a las personas.

No fue un trabajo fácil volverme demócrata. He tenido que aprender a controlar mi temperamento naturalmente emocional y tratar de entender las cosas desde puntos de vista tan poco naturales como el derecho, la lógica y la coherencia.

Tuve que dejar muchos ismos detrás y casi todas mis filias y fobias.

Es necesario un nivel de involucramiento y de trabajo constante, pues las condiciones y el contexto político cambian de forma permanente. Uno debe de adaptarse y ver más allá de las consignas, los discursos y los oídos y tratar de estudiar más y más sobre cómo resolver las cosas por medio de mecanismos políticos, evitando derramar sangre y hacer eco de los discursos de odio, sean del tipo que sean.

Los demócratas somos, por definición, entes solitarios. No somos queridos por los extremos políticos ya que siempre señalamos que la derecha y la izquierda radical son la misma vaina violadora de derechos humanos y autoritaria, solo con cambio de discurso y colores para “justificarse”.  Al final los reconocemos como lo que son, una serpiente que se muerde la cola.

Para un demócrata es tan estúpido es defender el régimen de Chávez-Maduro, como apoyar dictaduras como la de Pinochet. Criticamos las acciones contra liderazgos opositores a través de tribunales y acusaciones amañadas (como las que sufrió AMLO con el desafuero y sufre Lula hoy en día) y también combatimos las medidas de perpetuación en el poder de las supuestas izquierdas (como Evo o Bonilla) y las acciones de la derecha golpista como ha sucedido tantas veces en Latinoamérica.

No toleramos atropellos y matanzas, sea Ayotzinapa, Tlatelolco, las cometidas por los consorcios internacionales en las selvas lacandonas o el Amazonas con fines de ganancia económica o Tepochica.

Somos entes que no caemos en las cantinelas o slogans y antes de pensar que alguien es “un peligro para México” o que es “un honor” estar de su lado, nos cuestionamos que es lo que proponen y cómo planean logarlo. Para repetir jingles y coros mejor recurro al rock pop o el reaggeaton.

Finalmente, como demócrata no puedo ceder a la tentación de la crítica fácil o al discurso de odio y a pedir lo que mis tripas exigen en cada paso que damos.

Un demócrata tiene la obligación de aceptar los resultados en las elecciones y respetar las acciones de gobierno que ahí resulte. Por supuesto que me puedo oponer a ellas pero por cauces legales y democráticos.

Finalmente, como demócrata me veo obligado conmigo mismo a ver las cosas a largo plazo. Debo ver el contexto actual y tratar de hacer una proyección al futuro, pasar de la coyuntura y pensar en una generación o dos después. Y aceptar cada vez que me equivoco, pues no soy sabio o dios para nunca cometer errores. Mi fortaleza no es mi necedad,, más bien es la capacidad de aceptar los cambios que se deben realizar para el bien mayor, aun cuando puedan no ser de mi entera satisfacción.

Busco cambiar las cosas paso a paso y mejorar las condiciones de todos, no cumplir con mi capricho o el cumplimiento a rajatabla de promesas electorales, aunque no sean pensadas a posteriori de la siguiente elección.

Y es por eso que no estoy de acuerdo con la revocación de mandato y la reducción del 50% del financiamiento a partidos políticos, bajo las actuales condiciones. Tampoco apoyo aquellos que buscan reducir o cortar el sexenio para el que fue electo presidente Andrés Manuel, pero si en acotar sus acciones para que no se desmantele lo poco ganado.

Mucho menos creo que la opción sea ejercer la ley de forma selectiva o creer que porque estamos en contra de una ley o mandato podemos ser violentos o agresivos con los que piensan distinto. No creo en la descalificación pero si en la calificación de las acciones.

Soy demócrata, y no es fácil.

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