Cómo vivir bien con diabetes

Twitter: @JesusFraRom

La diabetes ha matado a más gente que en las dos guerras mundiales. En México, más que las que murieron en las luchas de la Revolución y de Independencia. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2016, en México existen casi 7 millones de mexicanos que viven con diabetes. Y 3 de cada 10 niños viven con este padecimiento.

Es un extra decir que ya es un problema de salud pública. Expertos ven en esta Enfermedad Crónica No Transmisible, el enemigo silencioso número uno de la sociedad mexicana. Hoy en día, la mayor prevalencia de diabetes se da entre hombres que tienen entre 60 y 69 años; en mujeres, el rango va de los 70 a los 79 años.

La diabetes ocasiona pérdida paulatina de visión, daño en la retina y úlceras. En casos ya muy críticos, las personas que viven con diabetes terminan amputadas. Conforme se estudia más esta enfermedad, surgen nuevas soluciones para que las personas que la padecen tengan una mejor calidad de vida. Y, de paso, se reduzca la carga a un sistema de salud público en México que está, en algunos rubros, totalmente colapsado.

En México, hace siete años la Cofepris dio un paso histórico y otorgó el primer producto con la categoría de Medicamento Biotecnológico Biocomparable. Se tata de la Insulina Glargina, hoy conocida con el nombre de Galactus.

Siete años después, Becton Dickinson y Grupo PiSA, farmacéutica de origen mexicano, hicieron que Galactus fuera accesible para el paciente diabético.  Gracias a la biotecnología e innovación médica, lograron que ese medicamento, de vida o muerte para este tipo de pacientes, lo pusieron en una pluma.

Sí, hoy una persona que vive con diabetes tipo 1 y 2, pueden cargar en la comodidad de su bolsa, o camisa, un dispositivo que los ayude a mantener su calidad de vida. Incluso, cuenta con un clic auditivo al cambiar la dosis, pensado en los pacientes que, desafortunadamente, han perdido la vista. Con esta pluma solo se necesitará una dosis de insulina al día, ya que su absorción es mejor comparada con la aplicación tradicional de insulina.

La diabetes se ha convertida en el enemigo público número uno no solo de México, sino del mundo.

Es una enfermedad que, literal, mata. Pero también, discapacita y afecta al entorno de quien la padece.

La calidad de vida, muchas veces, ha sido uno de los efectos secundarios menos estudiados en las enfermedades crónico degenerativos. Es decir, la ciencia se ocupaba/preocupaba de desarrollar un medicamento sin tomar en cuenta factores como su aplicación o transporte en la vida diaria. Sin embargo, poco a poco este paradigma médico va cambiando y con creaciones como esta, el mercado de medicamentos que no sean intrusivos y se adapten a la vida diaria de los pacientes, será más fructífero.

Pero el reto es mayor: mejorar estilos de vida, desterrar prácticas nocivas que hemos tomado como “cotidianas” o aceptadas.

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