¿Cómo vamos, señor Trump?

Columnista

Twitter: @ana__islas

Mientras el presidente de Estados Unidos se reunía son familiares de las víctimas del ataque armado en el Walmart de El Paso dirigido contra mexicanos, a casi dos mil kilómetros de distancia, en Mississippi se llevaba a cabo una mega redada contra migrantes sin documentos.

Los elementos migratorios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) detuvieron en siete plantas procesadoras de carne de pollo a 680 personas, incluidas 122 mexicanos. Los detenidos fueron trasladados a un hangar militar.

Fuente: es.reuters.com

Ese día era también el primero de clases para muchos niños hijos de migrantes que se quedaron esperando en las puertas de las escuelas a ser recogidos por sus padres que los habían ido a dejar por la mañana antes de irse a trabajar.

Un día después casi la mitad de los migrantes habían sido liberados, pero la estrategia disuasiva del presidente Donald Trump ya había mostrado sus alcances y el temor estaba sembrado entre la comunidad migrante, en donde cada familia tiene un integrante o conoce a alguien que no tiene documentos legales de residencia.

La estrategia de redadas masivas había sido anunciada apenas en junio pasado así como una advertencia, incluso con una “lista negra” de diez ciudades foco de los operativos donde por cierto, ninguna en el Estado de Mississippi estaba incluida.

Lo sucedido la semana pasada provocó que los demócratas en el Congreso abrieran una investigación.

El presidente del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes, Elijah Cummings solicitó documentos de los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional, además de una sesión informativa especial sobre la macro redada.

Y es que como pasa en la mayoría de los casos, ningún empleador fue detenido durante las redadas, lo que fue calificado por analistas como una estrategia cruel encaminada exclusivamente a atemorizar a la población migrante.

La mayoría de los empleadores argumentan que han sido engañados con documentos falsos, aunque en algunos casos se han registrado detenciones de trabajadores que llevan consigo brazaletes de monitoreo al haber violado leyes migratorias.

En tanto miles de personas provenientes de países centroamericanos van camino a la frontera sur de Estados Unidos y cientos más esperan para ingresar ante colapsadas oficinas migratorias rebasadas por la demanda.

Así inició agosto, con un cielo nublado y pronósticos de tormenta para la comunidad migrante en Estados Unidos.

El ataque en el Walmart “mexicano” como se le conoce por la gran afluencia de connacionales que lo visitan, fue un golpe de una realidad -expresada de la forma más violenta- que lamentablemente forma parte del día a día de la población migrante en Estados Unidos: la discriminación, el rechazo y el odio.

En esta primera semana del mes vimos la condensación de un discurso promovido desde muchas esferas, incluida aquella en el poder político. Los alcances violentos y la mano dura, como en un estado de guerra contra grupos que son vistos como una amenaza a la seguridad nacional del país y que, irónicamente, siguen formando parte fundamental de la fuerza que mueve la economía estadounidense.

Mientras, de este lado de la frontera los operativos para detener migrantes y el despliegue de uniformados son permanentes, cumpliendo con nuestra parte de la chamba ¿cómo vamos, señor Trump?

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