CNDH: Golpe legislativo en el Senado

José Antonio Crespo l Opinión
#Columnista

Twitter: @JACrespo1

A) Desde hacía tiempo había quedado claro que López Obrador deseaba en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a Rosario Piedra, no sólo hija de la activista que tan cerca estuvo de la izquierda sino ella misma militante de Morena. Y ha dejado sentado su desconfianza por las instituciones autónomas; es más importante la lealtad de sus titulares al Ejecutivo que cualquier otra característica, afirmó durante una mañanera al hacer una defensa abierta de la figura de “fiscal carnal”, tan repudiada cuando eran oposición.

B) Siguiente paso; ver en el Senado la forma de reunir las dos terceras partes del voto de los presentes, según estipula el artículo 102 de la Constitución. Tras dos sesiones en que ningún candidato logró esa votación, en la tercera (y última) se estuvo cerca de ella a favor de Piedra, pero no se logró; de 116 presentes, se consiguieron 76 votos para la candidata oficial (7/noviembre). Se requerían 78. Ante lo cual, se decidió cantar sólo 114 votos para que cuadrara la cifra, pero eso mismo implicaba violar la Constitución, que claramente especifica que deben contabilizarse sobre la base de los miembros presentes, no de los votos emitidos. Pero se declaró buena esa elección, “haiga sido como haiga sido”. Varios activistas y expertos de derechos humanos llamaron a Rosario Piedra a no aceptar el cargo en esas condiciones, para no lastimar su propia imagen ni a la propia CNDH. Pero ahí quedó claro que entre las convicciones y la ambición personal, pesa más lo segundo también entre los morenistas (a diferencia de lo que ha proclamado su Líder Nato).

C) Ante la protesta de analistas, medios y organizaciones cívicas de derechos humanos, Ricardo Monreal consideró que sería mejor repetir la última votación, creyendo que había ya reunido (a saber por cuáles medios) las dos terceras partes de quienes estarían presentes. Dijo públicamente que era mejor que el titular de la CNDH llegara con plena legalidad que sin ella. Y de ahí la conveniencia de repetir el proceso. Prácticamente todos estuvieron de acuerdo con ello. Pero en el momento de la verdad, se vio que tampoco tendrían los votos necesarios. Ante lo cual, una vez más se decidió quedarse con la votación incompleta de la última elección, pese a haber ya reconocido que no reunía el requisito constitucional.

D) Para lo cual, se puso a votación abierta si se deseaba que se hiciera un nuevo proceso o que se validara el anterior, lo que implícitamente equivalía a poner a votar si se deseaba respetar el artículo 102 constitucional o se le pasaba por alto. Algo insólito, poner a votación el cumplimiento de la Constitución, como si no fuera obligatoria su apego estricto (según todos habían jurado al tomar posesión de sus cargos). Desde luego, ganó la opción de no respetar el artículo 102 de la Constitución, por lo que se procedió a tomar protesta a la nueva Ombudsperson, pese a no haber reunido los requisitos legales para ello. Un auténtico golpe legislativo.

E) Evidentemente, con ello se le quitó toda credibilidad y legitimidad a la titular de la CNDH que al aceptar demostró su falta absoluta de honestidad y mínima congruencia. Será una presidenta espuria de la CNDH, acorde al léxico que aplica Morena en estos casos. Pero también se golpea a la propia CNDH y deja claro que, para subordinar a las instituciones autónomas al poder Ejecutivo, Morena no reparará en hacer lo que haga falta; comprar e intimidar legisladores de la oposición, e incluso pasar por alto la propia Constitución, si es menester. Algo parecido a lo que siempre condenó la izquierda desde la oposición, pero que ahora practica y justifica desde el poder. Morena se comporta muy parecido a su antecesor partidista el PRI (con cuya ayuda contó para esta violación constitucional); el nieto salió muy parecido al abuelo.

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