Alexandria Ocasio-Cortez

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Twitter: @AGuerreroMonroy

“Es un fenómeno” me dicen [email protected] mis [email protected] migrantes en Nueva York cuando se refieren a ella. Con tan sólo 28 años, tuvo la valentía de contender en las elecciones primarias para el Congreso de los Estados Unidos por el distrito 14 (Queens-Bronx) contra Joseph Crowley, representante de esa zona desde 1999. “Significaba competir contra el establishment del Partido Demócrata; nadie que quisiera conservar su empleo en Nueva York se atrevería a desafiar a Joe Crowley”.

Joven, carismática e inteligente, es hija de una trabajadora doméstica que limpiaba casas para mantener a su familia. “Crecí leyendo libros en las escaleras de casas ajenas mientras esperaba a mi mamá y haciendo la tarea en comedores de las casas a donde mi madre acudía a limpiar”. Nació en el Bronx y vivió su juventud en la popular zona de Yorktown Heights. Comenzó a destacar por su talento a temprana edad y como estudiante de High School ganó el prestigiado premio de la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología de Intel por su proyecto de investigación relativo al efecto de los antioxidantes en los nematodos. Por ello, la Unión Astronómica Internacional nombró un pequeño asteroide en su honor: el 23238 Ocasio-Cortez.

Esta neoyorkina de cuna y puertorriqueña de origen comenzó a trabajar de camarera durante la crisis financiera de 2009 en donde se sensibilizó respecto de los “miles, millones de personas en Estados Unidos que sienten que penden de un hilo y sienten que nadie lucha por ellos, que todos piensan en su propio beneficio”.

Ella, que se describe como latina, descendiente de los indios taínos y de los esclavos africanos, boricua y orgullosa de ser estadounidense, decidió salir a las calles y hacer campaña puerta a puerta para primero, ganar las primarias y posteriormente ganar la elección para llegar al Congreso de los Estados Unidos.

La tarea no era nada sencilla, pero estaba convencida de poder lograrlo.

“Era necesario que compitiera alguien nuevo en la escena política cuya aparición no hayan previsto, a quien no puedan presionar de ningún modo, y esencialmente debe ser alguien que represente a la comunidad en más de un sentido. Básicamente un candidato de afuera, insurgente, una mujer de color del Bronx”. A través de una campaña que inicio con muy pocos recursos y desde las bases, fue ganando el apoyo de diversos grupos en un distrito que es 85% demócrata, pero con fuerte arraigo de Crowley. Su oferta política resultaba atractiva, fresca y viable, como impulsar energía 100% renovable, garantías federales de empleo con un salario digno, cuidado de niños y tiempo libre pagado, así como universidad pública gratuita, entre otros.

“En un comienzo la pregunta fundamental que me hacían era: ¿Por qué tú? ¿Por qué crees que puedes hacerlo? Y la razón es porque nadie más se atrevió”.

Vaticinaban que “a pesar de su entusiasmo” no ganaría y la encuesta que ella mandó a hacer le daba una derrota por 35 puntos. Finalmente, su esfuerzo se vio recompensado y el pasado 6 de noviembre ganó el escaño por un amplísimo margen. De esta forma Alexandra Ocasio-Cortez se convirtió en la mujer más joven elegida para el Congreso de los Estados Unidos.

Hoy en día A-O-C es una importante y combativa voz de la comunidad migrante en el Capitolio del vecino país. En lo personal, mi profunda admiración y respeto hacia ella.

El escuadron

Recientemente (el domingo 15 de julio) el presidente Trump se refirió a cuatro congresistas demócratas de diferentes razas entre las que se encuentra AOC.

En su cuenta de twitter les dijo: “Vuelvan a sus países”. Sin citarlas por su nombre, el comentario se dirigía a AOC; la afroamericana Ayanna Pressley, nacida en Cincinnati y educada en Chicago; Rashida Tlaib, originaria de Detroit y de padres palestinos; e Ihlan Omar, que llegó a EU procedente de Somalia a los cuatro años. En el Capitolio se les conoce como “el escuadrón” (squad). Ellas le han respondido: “Señor presidente, el país del vengo y por el que hemos jurado es Estados Unidos”, escribió AOC mientras que Pressley (la primera congresista afroamericana por Massachusetts) le contestó: “No nos vamos a ninguna parte, excepto a Washington DC a luchar por las familias que vilipendia”.

Las pasadas elecciones de noviembre trajo una nueva cara a la democracia de Estados Unidos, que hoy tiene el Congreso con más mujeres y más diverso en su historia.

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