Opinión

Aitana

Si desean sentirse fuera de la ciudad, rodeados de glamur y calidez, acompañados de buenos y generosos platillos, no duden en visitar Aitana.
viernes, 6 de agosto de 2021 · 14:10

Amante del Buen Comer®

Me gustan los lugares que envuelven. Me gustan los lugares que piensan en cada detalle para lograr una atmósfera diferente, fuera de la cotidianidad, creando un nuevo espacio dentro del caos de la ciudad, en el que la decoración, alimentos y servicio se mimetizan con el comensal creando una rica simbiosis.

Con esto en mente y buscando también un lugar para celebrar meses de amor, decidí visitar Aitana, un lugar que cada que visito confirma que la atención es inigualable, la comida maravillosa y el ambiente acogedor.

Ubicado en la Torre Virreyes (popularmente conocida como “El Dorito®”) en Lomas de Chapultepec en la Ciudad de México, Aitana abre sus puertas en un primer piso, lleno de vida, luz, calidez y glamour que llenan los ojos desde la entrada. Tapicería verde, blanca y azul, acompañada de elegantes muebles, envueltos todos en un ambiente permeado de vegetación, generan una sensación de estar inmersos en un safari glamuroso fuera de la ciudad. La música lounge y la calidez del servicio se ven presentes desde que uno arriba al lugar.

De entrada, pedimos unas croquetas de jamón serrano con reducción de uva que, con su fuerte sabor, dulcemente acompañadas con el toque de uva, abrieron el apetito para la comilona que venía. A la par incluimos uno de mis favoritos, el betabel y camote crujiente con foie gras, mermelada de higos y pistache, con su linda presentación y su estupenda mezcla de sabores, sin lugar a duda se confirman como un deleite al paladar.

Tengo que confesar que en esta ocasión apliqué la regla de mis papás cuando varios platillos llaman su atención: pedirlos para compartir. Así, nuestros platos fueron, primero un cachete de cerdo meloso con risotto y hongos. La carne simplemente se deshacía y su sabor era único, lo mejor de todo, es que era un plato generoso en su porción, por lo que la complacencia fue mucho mayor. Como segundo pedimos las costillas de cerdo glaseadas con salsa agridulce de miel de abeja y mostaza, cada bocado era bien valido, la consistencia del aderezo que arropaba dignamente las costillas fueron un festín digno de repetir.

Cerramos con un pastel de elote con salsa de vainilla, esponjocito, fresco y delicioso. Vino tinto mexicano y café fueron las bebidas que acompañaron nuestros alimentos.

Como muchos saben, para mí un factor importantísimo en la elección para volver a un lugar es el servicio recibido. Es por ello que aprovecho para hacer mención especial al excelente servicio que siempre recibo en Aitana. En alguna ocasión apoyándome con una emergencia médica, otra con un hermoso detalle de cumpleaños y esta vez con una calidez y oportunidad en las sugerencias, así como en la atención de cada cosa. Mi agradecimiento y felicitación constante para que esto continúe y nos permita seguirnos deleitando no solo con sus alimentos sino con todo lo que implica visitar un lugar.

Si desean sentirse fuera de la ciudad, rodeados de glamur y calidez, acompañados de buenos y generosos platillos, no duden en visitar Aitana.

¡Buen Provecho!

Amante del Buen Comer®

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @adelbuencomer

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.