Opinión

Refugio sí, con integración, mejor

Los refugiados son personas como nosotros que un día simplemente perdieron las posibilidades de poder vivir en su país a plenitud de derechos.
martes, 31 de agosto de 2021 · 16:56

La crisis en Afganistán hizo que se movieran los reflectores y atención mundial hacia la solidaridad internacional y con ello el ofrecimiento de asilo y refugio de muchos países. México no se quedó atrás, y hace unos días ofreció residencia a las mujeres afganas que por su lucha, visibilidad y actividad pueden ser perseguidas por el régimen Talibán.

La movida de la cancillería mexicana ha sido un acierto, inclusive ofrecer una conferencia de prensa en la que se mostró la llegada de 5 mujeres afganas integrantes del equipo de robótica generó presión a nivel internacional para que más países se posicionen y activen. En los Estados Unidos esto resultó en una presión para el que sistema ofreciera oportunidades reales de asistencia.

Es un hecho que en el mundo los sistemas de asilo están saturados y en algunos países colapsados. Las constantes crisis económicas, climáticas, políticas y sociales ocasionan la movilidad de personas de todas las edades, géneros y orígenes posibles. Esto, sin embargo, se ha convertido a su vez en un pretexto para dejar atrás la inversión de recursos institucionales y con esto, matar por la vía burocrática las aspiraciones de asilo y refugio de muchas personas.

Nuestro país tiene a la COMAR (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) que desde hace 40 años se encarga de la atención a las personas refugiadas y solicitantes de refugio. Una institución que a lo largo de la última década ha sido objeto de contradicciones y abandono presupuestal e institucional.

En los últimos dos años se ha casi duplicado su presupuesto y su personal, se han abierto oficinas regionales y se les ha asignado presupuesto para gasto de traslado de personas, una cantidad pequeña pero importante para ayudar a los solicitantes. Sin embargo, los recursos siguen siendo insuficientes, para darse una idea, su presupuesto operativo promedio de los últimos 5 años a penas supera el medio millón de pesos.

La COMAR es una institución que atiende a miles de personas, en 2019, previo a la pandemia atendió más de 70 mil solicitudes y ahora hasta junio de 2021 ya contaba con más de 51 mil solicitudes recibidas. Hondureños, haitianos y cubanos encabezan las listas de solicitantes, lo cual no dista que países como El Salvador y Venezuela se encuentren entre los grupos mas importantes.

La solicitud de asilo o protección complementaria es solo la puerta de entrada al sistema, de ahí pasan meses, sino es que años en que se resuelvan los casos y las tasas de resolución no se mueven a la misma velocidad, en 2019 se resolvieron 20 mil casos y favorablemente 16 mil. Es decir, que en 2 de cada 10 solicitudes se otorgó asilo o protección complementaria.

Mientras se resuelve el proceso, los solicitantes padecen precariedad y falta de asistencia, algunos como estrategia buscan transitar a otro país como los Estados Unidos o Canadá y dejan perder su trámite en México, otros se reúnen con familias y conocidos para recibir apoyos y otros se acercan a organizaciones de la sociedad civil. Los solicitantes al no tener papeles tienen dificultades para trabajar y acceder a servicios públicos mientras se resuelve su situación migratoria.

Cuando se resuelve su situación pueden suceder dos cosas, un proceso de deportación originado por la negativa del proceso o frente a la afirmativa procede la expedición de documentos que acredite su situación y con ello comience su integración plena. Integración que no resulta muy sencilla porque nuestro país no es abierto a la migración, donde poco más de 1.2 millones nacieron en el extranjero y de ellos poco más de 400 mil en un país distinto a los Estados Unidos y continuamente presentan discriminaciones y segregaciones de muchos tipos.

Esto hace que los esfuerzos en materia de asilo sean sumamente relevantes para el país, los refugiados son personas como nosotros que un día simplemente perdieron las posibilidades de poder vivir en su país a plenitud de derechos. Es importante honrar “la tradición de refugio” mexicana y dotar posibilidades a más mujeres afganas, pero también no se debe olvidar a los solicitantes del resto del mundo que vienen a nuestro país con la esperanza de un lugar mejor.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @P_Mancebo

Las opiniones vertidas en la sección de Opinión son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista de Gluc.