Opinión

Puerto Escondido

Además de los lugares a visitar, como buen ejemplar oaxaqueño, el deleite gastronómico no podía faltar.
viernes, 20 de agosto de 2021 · 20:39

Amante del Buen Comer®

Oaxaca es majestuosa en todo su esplendor. Su capital, de la cual ya hemos platicado en estas líneas, alberga historia, sazonada de cultura y tradición. Pero limitar al Estado a su capital es limitarnos a un sin número de vastos lugares que también tienen mucho que ofrecer, como el maravilloso Puerto Escondido. Un viaje con mis hermanas hizo posible visitar este encantador lugar.

Ubicado en el municipio de San Pedro Mixtepec, nombrado originalmente en náhuatl como “Zicatela” (lugar de las largas espinas), Puerto Escondido ofrece a quienes lo visitan unas playas imponentes, con oleajes avasalladores, de varios metros de altura, capaces de cautivar a turistas nacionales y extranjeros para practicar el surf. Al mismo tiempo, ese mismo mar virgen, es albergue de muchas especies animales, entre las que destacan las tortugas marinas, quienes utilizan estas bellas playas como puerto para desovar y tener a sus crías. Sin duda un espectáculo que hay que vivir por lo menos una vez en la vida.

Además de los lugares a visitar, como buen ejemplar Oaxaqueño, el deleite gastronómico no podía faltar. Tuve la oportunidad de gozar de maravillosas comilonas, dignas cada una de ellas de su propia reseña, sin embargo, con el ánimo de incentivarlos a ver a este Puerto como opción de descanso, trataré de incluir en estas líneas, mis lugares favoritos.

Antes de continuar con la crónica es importantísimo compartirles lo cuidadosos que son los porteños con la toma de las medidas de sanidad, pues hoy en día, esto se vuelve un factor fundamental para poder sentirse más seguro en cualquier lugar. Cada espacio (llámese, tienda, farmacia, restaurante, etc.) cuenta con una estancia de lavado de manos (leyeron bien, no solo gel, sino todo un dispositivo con agua y jabón para la desinfección completa), a la vez de que el uso de cubrebocas es habitual y de que hay toque de queda. Durante los días que estuve ahí me sentí segura y tranquila, lo cual hizo del viaje algo más placentero.

Ahora sí, démosle entrada a los manjares de Puerto Escondido.

Agua Salá

Ubicado en la playa de Zicatela, este lindo lugar cuenta con una vista privilegiada al mar y una cocina de autor impresionante. Puedo decir que cada platillo valió la pena y que, sin duda, un día volveré a comer lo que ese día ya no pude probar.

De entrada, pedimos un paté de camarón, fino, cremoso, delicioso y amable que, acompañado de unas tostaditas, hacían valer cada bocado. Igualmente, a este majar la acompañó otro, el tiradito de atún que, con su frescor y consistencia basta, llenaron las expectativas de cualquier crítico culinario.

Mi plato fuerte fue un riquísimo ceviche, a todo el estilo peruano, con su leche de tigre sabrosa, su maíz, la pesca del día y cebollas finamente cortadas. Plato sustancioso y porción generosa hicieron que la comilona fuera sensacional.

Nuestro postre fue una nieve con cacao tostado, el granular tronar del cacao en la boca generaba un manantial de sabor. Todo ello lo acompañé con unos cocteles de mezcal y diversas frutas, muy agradables y refrescantes.

Almoraduz

Al día siguiente la comilona fue de tierra, de campo, de cosecha y de cría. Porque Oaxaca, entre sus bondades, tiene lo bueno del mar y de la tierra también. Así fue como reservamos un espacio en el exquisito Almoraduz, también cocina de autor, este ubicado en Rinconada en el Boulevard Benito Juárez.

Con un número selecto de mesas (no más de 12), en un ambiente cálido y acogedor, Almoraduz presenta una carta bastante prometedora con opción a menú degustación. Optamos por pedir a la carta y compartir platos de entrada.

La cortesía de la casa fue un delicioso esquite con chapulines, pequeñito, calientito y rico. De ahí una créme brulé con foie gras y pan de la casa hizo su arribo triunfal, combinación exótica y deliciosa que no permitió parar hasta terminarlo. Seguido a él arribó, para cada una de nosotras, una espectacular tostada de papada de cerdo confitado con guacamole que de verdad era la gloria misma. Cada mordida generaba placer.

Mi plato fuerte fue un risotto de coliflor rostizada con queso grana, aceite de trufa blanca y trozos de pork belly ahumado, consistente, apetecible, cándido y maravilloso. Nuestros alimentos los acompañamos con un rico vino rosado de Casa Madero.

El cierre estuvo a cargo de unos churros rellenos de chocolate oaxaqueño, nuez y helado de mamey, con fuerza e ímpetu, el chocolate impregnaba cada pedacito del churro para deleitar el paladar. Un destilado de nixtamal fue el complemento perfecto para este postre. Sin duda, Almonduz es un lugar que no pueden perderse.

La Julia

Buscando buenas opciones para desayunar, encontramos este encantador lugar. Pintoresco, amigable, acogedor y colorido, lleno de arte y decoraciones que asemejan los cafecitos franceses, La Julia ofrece no solo la opción de restaurante sino también la de galería, y tienda. En este cálido ambiente, mi desayuno fueron unas ricas enfrijoladas de frijol güero y queso Oaxaca, acompañadas de un tecito de miel y un pan recién hecho en casa. El ameno lugar y lo rico de sus platillos nos hizo querer volver al otro día (lástima que fue el día que ellos descansan).

Así pues, queridos amantes del buen comer®, si lo que buscan es una alternativa tranquila, segura y deliciosa para descansar o desconectarse un rato, créanme que Puerto Escondido es, sin lugar a dudas una excelente opción, apoyando también la economía local al comprar alguna que otra artesanía, consumiendo sus productos y compartiendo lo que tenemos con otros.

¡Buen Provecho!

Amante del Buen Comer®

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @adelbuencomer

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