Opinión

¿Está perdiendo el gobierno el monopolio del uso de la fuerza?

Urge la presencia del Estado en el país, nos apremia el restablecimiento del estado de derecho.  Es necesario dejar de justificar la criminalidad con discursos políticos.
jueves, 22 de julio de 2021 · 18:00

Cuando hablamos de justicia la correlación que hacemos es con la noción de castigo a quienes violan las normas jurídicas que nos permiten convivir como sociedad. La potestad de castigar es exclusiva del Estado; no puede ser de otra forma porque hemos evolucionado y hemos superado la idea de la venganza privada… o al menos a ello aspiramos.

En México a pesar de esforzarnos por construir un Estado democrático con instituciones sólidas en donde el estado de derecho, entendido como una realidad en el que todas las personas e instituciones públicas y privadas, incluido el propio gobierno, están estrictamente sujetas a leyes que emanan del poder legislativo y que se hacen cumplir por igual, sea la normalidad. Sin embargo, los altos niveles de impunidad nos llevan a un escenario en el que el estado de derecho está en entredicho.

Con una cifra negra de más del 90% en 2020 de acuerdo con la última encuesta sobre percepción de seguridad y victimización elaborada por el INEGI, surgen nuevos grupos de autodefensas en el estado de Chiapas. No hablamos de un tema reciente, este es un escenario que tiene su origen en 2012 cuando surgen los primeros grupos de autodefensa en Michoacán ante una escalada de criminalidad que había paralizado la convivencia social y el desarrollo económico. En este mismo periodo surgieron algunos grupos que no perduraron en entidades como Zacatecas, Estado de México o Veracruz.

Las autodefensas han surgido por diversas causas, pero ante la percepción ciudadana la razón principal es por la incompetencia de las autoridades de los tres ordenes de gobierno para garantizar la seguridad de los mexicanos, seguida de la impunidad que permite que mas del 90% de los crímenes permanezcan sin ser denunciados y por lo tanto sin ser castigados, y que del 10% de los delitos que se denuncian, menos del 60% se inicie una investigación que conduzca a un proceso penal y a una sentencia.

En este escenario es comprensible que los mexicanos nos veamos frustrados e impotentes ante la delincuencia, pero sobre todo furiosos ante un Estado que no reacciona y no satisface nuestras demandas mínimas de seguridad. Si bien este escenario nos ayuda a comprender porque surgen los grupos de autodefensa, ciertamente no lo justifican.

Analicemos los antecedentes 

En la segunda mitad de la década de los 90 surgen las policías comunitarias, que son agrupaciones diferentes a las citadas autodefensas porque las policías comunitarias sí tienen su origen el derecho de los pueblos originarios a regirse por usos y costumbres.

Las policías comunitarias a diferencia de las autodefensas SI tienen sustento constitucional en el articulo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y específicamente en el estado de Guerrero, que es donde surgen las primeras policías comunitarias, también tienen sustento jurídico en el artículo 14 de la constitución del estado. Las policías comunitarias NO surgen al margen de la ley, sino como coadyuvantes en el campo de la seguridad atendiendo las circunstancias especificas de los pueblos originarios.

Las autodefensas por su parte son grupos que no cuentan con un fundamento legal que de sustento jurídico a sus acciones y hoy en día representan un riesgo a la Seguridad Nacional fundamentalmente porque han arrebatado el monopolio del uso de la fuerza y de la procuración de justicia al Estado.

En un estado de derecho real solo el Estado a través del gobierno ejerce el uso legitimo de la fuerza a través de las policías o como ha ocurrido en los últimos años, a través de las fuerzas armadas. Como lo señala el artículo 17 constitucional NADIE, absolutamente nadie, podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho. Tanto la justicia como el ejercicio de la violencia para reclamar su derecho las han asumido los grupos de autodefensa lo que se traduce en un quebrantamiento del estado de derecho.

Si bien comprendemos el surgimiento de estos grupos, no es de ninguna manera la forma en la que se resolverá la problemática de seguridad en el país. Las autodefensas desafortunadamente son vulnerables a la penetración de la Delincuencia Organizada Trasnacional, involucrándolos en delitos como el tráfico, posesión y portación ilegal de armas de fuego, trasiego de drogas, extorsiones y homicidios, entre otros.

Los grupos de autodefensa lejos de garantizar la convivencia social pacifica se convierten en un elemento más de la creciente violencia en el país fundamentalmente porque su objetivo es mas consistente con la noción de venganza privada que con la de justicia.

La idea de renunciar al uso legitimo de la fuerza como medio para reducir los índices de violencia y criminalidad en el país claramente ha demostrado el efecto contrario y ha establecido el escenario propicio para que la Seguridad Nacional enfrente una nueva amenaza a la estabilidad, permanencia e integridad del Estado Mexicano.

Urge la presencia del Estado en el país, nos apremia el restablecimiento del estado de derecho.  Es necesario dejar de justificar la criminalidad con discursos políticos. A la delincuencia poco le interesa el escenario electoral, su capacidad económica les permite corromper a las autoridades sin distinguir entre colores partidistas e ideologías políticas.

Ultima anotación. En los últimos meses la SEDENA ha endurecido los requisitos para la venta legal de armas de fuego para uso en protección de domicilio, actividades deportivas y cinegéticas, y utilizando la excusa de la pandemia ha obstaculizado su compra de manera legal cerrando de manera inicial la Dirección de Comercialización de Armamento y Municiones (única tienda de armas en el País) y posteriormente trabajando solo bajo cita (que tiene lista de espera de varios meses) aun cuando la CDMX ya se encontraba en semáforo verde.  Las armas que usan tanto la delincuencia organizada como los grupos de autodefensas son de origen ilegal, producto del trafico de armas. Coartar el derecho de los ciudadanos a poseer y portar armas legalmente no solucionará el problema que representa la enorme cantidad de armas ilegales en manos de grupos de delincuencia organizada y autodefensas.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @GNava1980

 

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