Opinión

8 lecciones del proceso electoral

¿Tiene sentido seguir imprimiendo millones de boletas electorales?
jueves, 3 de junio de 2021 · 16:36

A las cero horas del tres de junio de 2021 inició el periodo de veda en el proceso electoral 2021, lo que significa que se terminó el periodo en el que los candidatos podían buscar el voto entre la población a través de comerciales, propaganda, eventos públicos o privados. Para muchos de nosotros, esto será un gran alivio ya que durante 60 días tuvimos a los candidatos y candidatas hasta en la sopa, a toda hora del día.

El proceso electoral se termina y hay que hacer un recuento para aprender de él. Si bien hubo muchos sucesos negativos, también tenemos la oportunidad de reflexionar sobre ellos y promover las reformas necesarias para que no ocurran de nuevo. Aquí presento ocho reflexiones que pueden mejorar los comicios del futuro:

  1. Mejorar la regulación para que las autoridades no interfieran en la elección. A pesar de que existe prohibición expresa para todos los servidores públicos, la realidad es que el presidente Andrés Manuel López Obrador metió las manos y a todo el aparato gubernamental, para operar en favor de los candidatos de su partido político o en contra de los candidatos de los partidos de oposición. Un día sí y otro también, el presidente influía en el proceso electoral de manera ilegal y, con ello, permitió que hubiera una cascada de servidores públicos estatales, municipales y federales que también lo hicieran. Es necesario crear tipos penales o sanciones para este tipo de conductas si queremos que exista equidad en la contienda.
  2. Urna electrónica, voto postal y por internet. ¿Tiene sentido en plena década de los 2020s seguir imprimiendo millones de boletas electorales que son poco amigables con el medio ambiente, propician robos de papelería electoral, requieren un gigantesco operativo para custodiarlas en sus traslados y resguardo, así como cuestan millones de pesos para imprimirlas? Quizá la urna electrónica, el voto postal y el voto por internet sean una buena idea para evitar estos y otros problemas.
  3. Prohibir por completo la propaganda electoral pública. Ya hemos avanzado mucho al prohibir pendones y cierta clase de propaganda electoral, pero en este periodo aún sufrimos la contaminación visual de cientos de miles de espectaculares, lonas, mantas, bardas pintadas, etcétera, con la efigie de los candidatos y candidatas. ¿Es sensato seguir gastando miles de millones de pesos en eso? Quizá sea inteligente prohibir toda esa propaganda y que las propuestas lleguen al electorado mediante internet, eventos públicos, foros, entrevistas, etcétera.
  4. Sancionar a simuladores de candidaturas para pueblos indígenas. En este proceso electoral atestiguamos que, en México, muchos candidatos indígenas son blancos, de ojos claros, rubios, no hablan lengua indígena y, a veces, ni siquiera saben cómo se llama el pueblo indígena al que representan. Los simuladores en estas candidaturas estuvieron a la orden del día y hay que prohibirlos. Sanciones penales para quienes usurpen estas candidaturas serían un buen ejemplo.
  5. Candidaturas para otros grupos de población (LGBTTTIQ, jóvenes, migrantes, etcétera). No solo los pueblos indígenas se encuentran en una situación de vulnerabilidad político-electoral, pues otros grupos como la juventud, las personas migrantes, las personas LGBTTTIQ, entre otros, también requieren acciones afirmativas para lograr representación efectiva en los órganos legislativos y en los gobiernos municipales, estatales y federal. Reformar la ley para crear este tipo de candidaturas es algo que debemos promover a partir de ya.
  6. Mejorar la seguridad de candidatos. Tal vez la más importante de todas las lecciones es que nuestra democracia está bajo ataque por parte de los grupos del crimen organizado, pero también por parte de los propios políticos rivales. No podemos seguir cerrando los ojos ante los homicidios, secuestros, amenazas, balaceras y demás actos intimidatorios, que vimos en este proceso electoral. Urge reformar profundamente la legislación para que los candidatos y candidatas puedan, libremente, buscar el voto y promover sus ideas, sin temor a ser privados de la vida. No podemos depender de que la secretaria de Gobernación se entere que alguien tiene una amenaza, para actuar; debe haber un sistema que proteja a todas las personas que participan en el proceso, sin necesidad de elevar una plegaria a la secretaria Sánchez Cordero, quien al parecer, difícilmente se entera de qué pasa en el país.
  7. Tres de Tres; no violadores, ni abusadores sexuales de menores, ni feminicidas, ni condenados por violencia familiar, como requisito para candidatura. Un violador no puede ser gobernador, pero tampoco quien abuse sexualmente de menores, o haya cometido feminicidio, o haya sido condenado por violencia familiar, ni quien no presente su Tres de Tres. Reformar la ley para incluir estos requisitos para aspirar a una candidatura ayudaría a ir dignificándolas y mejorando las opciones que tenemos para elegir a quienes ejercerán el gobierno en nuestro nombre y representación.
  8. Seguir avanzando en la paridad de género. Si bien ya hay un gran avance en paridad de género, es necesario que la ley siga mejorando; la paridad en candidaturas para las gubernaturas es un buen ejemplo de lo que aún falta por legislar.

Seguramente hay más lecciones que discutir, pero estas ocho me parecen urgentes y, lo más importante, realizables a través de reformas legales. ¿Quién de los hoy candidatos las retomará a partir de septiembre?

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @CLopezKramsky

 

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