Opinión

El camino de la opacidad

El presidente y su 4T tiene miedo a la transparencia y la justicia porque podrían perderlo todo en la CDMX si se demuestra que la tragedia era evitable.
martes, 29 de junio de 2021 · 17:01

Hace unos días se anunció que el presidente será el único que brinde informes sobre los avances en la investigación sobre el accidente de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. El argumento sobre esta decisión es que hay muchos intereses de por medio y que al presidente le interesa la verdad y la justicia. Sin embargo, la decisión tiene varios problemas y a la vez, varios significados.

Reemplazar en la vocería a la Jefa de Gobierno reduce la presión por generar información en tiempo real. De hecho, una vez por semana se estaba comunicando el avance de la investigación y ahora, desde que se dio el anuncio del cambio de vocero, no se tienen más noticias.

Aquí hay varios símbolos, el primero restarle poder al gobierno local podría significar que el presidente consideró como una filtración el reportaje del New York Times en el que habla sobre las fallas en el origen de la construcción y segundo, que considera que la Jefa de Gobierno tiene conflictos de interés y puede estar sesgando los resultados a su favor.

Por otro lado, el presidente también tiene conflictos de interés, primero que Carlos Slim ha sido uno de los empresarios más cercanos a sus gestiones y alguien que mantiene una buena relación con él; segundo, que el Canciller parece ser después del empresario uno de los principales responsables de la catástrofe y tercero, que el régimen se encontraría en una crisis más severa si en su bastión más fuerte disminuyera, aún más, su poder e influencia.

Tener claro los potenciales conflictos de interés explican la opacidad, explican el cuello de botella comunicativo: el presidente prefiere tener margen de acción frente a una posible responsabilidad de cercanos de la 4T que la verdad y la justicia.

Desde el otro lado, la Jefa de Gobierno hizo una jugada que puede significar su resistencia a los vicios de la 4T, convocó a un grupo de expertos que diversos orígenes, afines y no afines, para que evalúen la pertinencia de reabrir la Línea en una forma segura para todos los usuarios. Al día siguiente el presidente salió a decir que el ponía su palabra a que en un año se reinauguraba la Línea, mientras que los expertos señalan la magnitud del riesgo.

La falta de transparencia es el sello de la 4T, al presidente no le gusta dar información veraz y documentada, le gusta hacer su discurso, tener su mañanera y construir su retórica. Las contradicciones que emergen de los documentos y los grupos de expertos simbolizan un fracaso para su retórica triunfalista y de primero los pobres.

Sostener en los hechos el discurso de primero los pobres implicaría celeridad y transparencia en la justicia para las familias y los citadinos. Estar con los pobres sería repensar en el transporte público y formas de interconexión, dejar de regañar a la clase media por ser consumista y demostrar que la lógica cochista se puede abatir con el uso de transporte público, entre otras medidas para disminuir los efectos de la falta de metro en la zona.

El presidente y su 4T tiene miedo a la transparencia y la justicia porque podrían perderlo todo en la Ciudad de México si se demuestra que la tragedia era evitable, pero peor aún sería que se demostrara que la promesa de cambio de régimen nunca lo fue mientras se favorezca a los amigos empresarios y políticos involucrados.

Cada sexenio vemos tragedias ocasionadas por la corrupción, ¿será esta la de AMLO?

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @P_Mancebo

 

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