Opinión

Ganando y perdiendo

Para fortuna de algunos y desgracia de AMLO los resultados de la reciente elección fue un golpe político brutal.
jueves, 17 de junio de 2021 · 19:41

La contienda electoral pasada del 6 de junio reflejó la verdadera fuerza del Presidente de la República después de casi 3 años de gobierno. Queda claro que en 2018, la preferencia electoral no fue para López Obrador ni Morena, todo lo contrario, la inclinación de la votación se dirigió hacia el hartazgo de la ciudadanía por los escándalos del gobierno de Enrique Peña Nieto que cada vez eran más evidentes y difundidos por medios de comunicación y redes sociales. Se tuvo una ciudadanía informada y activa constantemente. Parte de estas acciones se le atribuyen a Obrador y Morena que en su momento aprovecharon las oportunidades para colocarlas a su favor, es decir, había una opción “diferente” a lo que existía en el momento y que, tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en coalición con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (NA), Partido Acción Nacional (PAN) en coalición con el Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano (MC), y un candidato independiente no pudieron ofrecer, “un cambio”.

Para fortuna de algunos y desgracia de AMLO los resultados de la reciente elección fue un golpe político brutal. Se necesita estar completamente desubicado en el mapa de la realidad para no darse cuenta de que la ciudadanía repite el mismo efecto que en 2018. En este sentido, cabe señalar que hubo dos efectos distintos:

El primero, corresponde a la misma operación política de informar a los ciudadanos sobre el desempeño del Gobierno Federal desde su inicio; añadiendo una serie de elementos negativos y de rechazos por las acciones que no han favorecido a los ciudadanos en su totalidad. Tal es el caso del mal manejo de la pandemia, los despidos masivos en los ámbitos público y privado, así como el pésimo manejo de la administración pública y sus instituciones que se refleja directamente en el sector de la economía.

El segundo, hace referencia al llamado “Efecto López Obrador”, que siendo una figura pública logró colocar en primer lugar a un gran número de candidatos de Morena en la preferencia electoral y que, sin duda alguna, éstos se favoreciendo por la imagen y marketing político del mandatario.

¿Teniendo otras opciones distintas además de los partidos tradicionales y Morena, por qué no ganaron otros partidos?

El voto útil fue dirigido para aquellos partidos que tenían la posibilidad de hacer contrapeso a López Obrador y Morena. La ciudadanía dio el voto de castigo a los gobiernos y legisladores de apoyaron al partido del presidente y se reflejó en los resultados. Ejemplo de ello fue en la Ciudad de México, donde perdieron más de la mitad de las alcaldías y diputaciones federales dejando en evidencia que la entidad donde es bastión Morena puede reflejarse en las siguientes elecciones en las próximas contiendas electorales de 2022, 2023 y 2024.     

Lo bueno, lo malo y lo parejo

Lo bueno es el contrapeso que habrá en la próxima legislatura, tanto en la Cámara de Diputados como en los Congresos locales de las distintas entidades federativas.

Lo malo es el mismo “Efecto López Obrador” en donde la mayoría de los candidatos de Morena ganaron por el marketing político del presidente. ¿Volveremos a tener gobiernos y legisladores ineficientes por otros tres años?  

Lo parejo es la evidente derrota de AMLO en distintos escenarios. El mandatario deberá cambiar de estrategias y renovar su política nacional, dirigiendo esfuerzos hacia la congruencia, lógica y madurez política.

Reflexión

Se debe cambiar la política nacional y el proyecto de nación del presidente, pero antes, López Obrador deberá ser consciente de las circunstancias actuales de las que “ya se dio cuenta” de que no tiene la misma aprobación que tuvo en 2018, ya que en esa contienda electoral ganó por voto de castigo al partido en el gobierno de ese momento, hechos que se replicaron en las elecciones pasadas. Sin embargo, Obrador dejó muy claro su molestia y enojo ante su derrota, es evidente, no sabe perder. Durante una conferencia mañanera de esta semana descargó su frustración en contra de la “clase media”. Es irónico que AMLO siendo crítico de la oposición llamándolos “clasistas” él mismo declare desde su posición y envestidura un discurso propiamente clasista.

La oposición hace un primer aviso a Morena demostrando que puede ser capaz de unificar a la población para obtener resultados diferentes. Tienen tres años para demostrarlo, de lo contrario, viviremos nuevamente el efecto lopezobradorista que tenemos, algo neutral.

AMLO y Morena habrán ganado mantenerse en el juego político de forma “estable”, pero perdieron credibilidad que se notará en la próxima legislatura y gestión administrativa de los gobiernos locales. La moneda nuevamente se encuentra en el aire y dependerá de cada parte, gobierno actual y oposición, en demostrar que se puede hacer la diferencia.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @JOHN_OLIVERA

 

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