Opinión

Drogas y elecciones

Las actuales elecciones se han caracterizado por una creciente violencia política, carencia de propuestas y campañas basadas en el desprestigio.
lunes, 31 de mayo de 2021 · 08:41

No hace falta mencionar que este próximo 6 de junio se llevarán a cabo las elecciones intermedias, donde por primera ocasión algunos estados podrán votar por cargos de reelección como diputaciones, alcaldías y 15 gubernaturas.

Es importante señalar que el actual contexto social a nivel mundial y local es delicado. Además de priorizar temas como la gestión de la crisis por la COVID-19, economía y seguridad, las actuales elecciones se han caracterizado por una creciente violencia política, carencia de propuestas y campañas basadas en el desprestigio. Quizá haya candidatos bien intencionados, pero sigue habiendo una falta de interés por llevar temas sobre drogas a las elecciones con propuestas serias y ordenadas.

En primer lugar, ningún candidato hasta el momento ha propuesto algún mecanismo de vinculación entre autoridades e instituciones de salud para promover uno de los principales objetivos de la prevención de adicciones; el control del las drogas lícitas como el tabaco, alcohol, ansiolíticos y disolventes, principales sustancias de impacto entre la sociedad mexicana y las cuales según datos de organismos internacionales y nacionales,  el abuso en el consumo de estas sustancias se acrecentó debido a los largos periodos de confinamiento provocados por la pandemia de coronavirus.

En segundo lugar, el ámbito local es un nicho idóneo para la implementación y fortalecimiento de programas de prevención o quizá estrategias mas arriesgadas como la reducción de daños donde el intercambio de jeringas, análisis de sustancias, estrategias de intervención focalizadas por ejemplo, terapias de sustitución, orientaciones, consejerías y terapias cognitivo-conductuales, podrían ser objetivos de campaña, las cuales son reconocidas por organismos internacionales de salud como estrategias efectivas que reducen los riesgos personales y sociales del uso de ciertas sustancias psicoactivas, pero parecen propuestas poco atractivas para la economía de las elecciones.

La mariguana estancada

Quizá el cannabis ha sido un factor para algunas propuestas en las campañas realizadas por algunos grupos políticos en la última década. Sin embargo, ha sido notorio que no existe el consenso necesario para echar a andar un programa político que integre de manera completa una posible regulación del cannabis.

Es más, hay un clima de regionalismo al interior de los partidos, polarización, desaseo y omisión por parte de los legisladores que actualmente se quieren reelegir, pues durante los últimos dictámenes presentados para regular la mariguana no mostraron interés en corregir señalamientos puntuales como la despenalización total de la posesión y al final pidieron una prórroga para su discusión.

Como punto final, señalaría que el frágil y joven espacio público para la democracia mexicana necesita que se incorporen mas propuestas políticas a las campañas y que las personas que voten ponderen lo anteriormente expuesto.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @jonasartre

 

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