Opinión

Lecciones de la elección estadounidense rumbo a las intermedias en México ¿quién es la opinión pública?

Morning Consult ubica a López Obrador como el segundo mandatario con mayor aceptación por parte de su pueblo en todo el mundo.
domingo, 16 de mayo de 2021 · 18:39

Hasta hace poco, la versión de democracia estadounidense fue retomada como modelo alrededor del mundo, de manera voluntaria o no. En lo que toca a la teoría sobre comunicación política, una parte considerable de la bibliografía disponible en todo el mundo está basada en la experiencia norteamericana organizando campañas, debates y elecciones sin mayores exabruptos que los que el juego democrático mismo permite.

Las definiciones clásicas aseguran que la comunicación política sólo tiene lugar en las democracias reales e implica la participación de tres actores con legitimidad: los políticos, los periodistas (o los medios de comunicación) y la opinión pública. Siempre fue evidente que había un problema al identificar qué o quiénes componen la opinión pública, pues si bien es atribuible a los ciudadanos y sus impresiones del acontecer público, en realidad no hay manera de compendiar esa totalidad si no es mediante el acaparamiento de su significado.

Ese monopolio de la opinión pública en general lo han ejercido los grandes medios de comunicación apoyados en la realización de estudios de opinión que terminaron por empoderar a actores dedicados exclusivamente a ello: las encuestadoras. En México tenemos claros ejemplos de duda sobre los datos arrojados por las encuestas, el más dramático fue la construcción de una realidad exagerada como la preferencia por la candidatura de Enrique Peña Nieto en 2012.

Más aún, lo que el año 2016 reveló como problema en Estados Unidos de América –y, en consecuencia, en el resto del mundo– fue el tema de a quién le estaban preguntando las encuestadoras. Pues mientras previeron una victoria segura de Hillary Clinton, las clases bajas conservadoras blancas, quienes no se habían sentido parte de la democracia hasta ese momento y probablemente no habían expresado antes sus preferencias electorales, salieron a votar por Donald Trump y su discurso racista, conspirativo y ultranacionalista.

 En la más reciente elección estadounidense, las encuestas volvieron a fallar. Mientras previeron una holgada victoria del partido Demócrata y su candidato Joe Biden, el conteo de votos se prolongó durante días al punto de dudar respecto al resultado de la elección. Ese factor dio cabida a la denuncia de un fraude por parte de Trump.

La explicación de las empresas encuestadoras fue lo difícil medir el comportamiento de los seguidores del multimillonario, pues éstos desconfiaban precisamente de las encuestadoras (al considerar que tenían una agenda pro-Demócrata) y no expresaron sus preferencias abiertamente.

Se trata entonces de un problema sin salida pues la agenda mediática fue desde 2016 (en su mayoría) evidentemente contraria a Donald Trump y el entusiasmo con el cual se previó su derrota tanto en esa ocasión como en 2020 son prueba de ello. Las encuestadoras forman parte de esa aglutinación de intereses y se comportan como actores con la intención de imponer una opinión pública, la suya.

Pienso en todo ello mientras basta con abrir Twitter y monitorear a quienes lideran la conversación en temas político-electorales, para notar el descontento con el Presidente de la República. Lo mismo ocurre si uno enciende la radio o la televisión. No obstante, el viernes 14 se dio a conocer que la encuesta Morning Consult, ubica a López Obrador como el segundo mandatario con mayor aceptación por parte de su pueblo en todo el mundo.

Esos datos de hecho coinciden con las más recientes encuestas de los diarios nacionales Reforma y El Financiero, pues todas lo colocan con un 60% de aceptación. Serán las próximas elecciones las que nos muestren –más allá de los errores gubernamentales, la soberbia del partido en el poder, el árbitro participando en contra de dicha opción política y el también adverso ruido mediático– quién es, en este momento, la opinión pública.   

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @avelazquezy

 

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