Opinión

México: un país sin gobernantes a la altura

Ojalá AMLO recapacite y modifique sus posturas que están más cercanas a lo que tanto juró combatir y erradicar.
jueves, 13 de mayo de 2021 · 16:22

Hay tanto por hablar, decir y/o escribir que faltarían caracteres, tiempo y espacio para hacerlo.

Han sido días grises, tristes.  

Año tras año el país, a través de tragedia tras tragedia nos va demostrando que las autoridades -sin importar la corriente ideológica o el color de partido- siempre se quedan cortas y van siendo superadas por la sociedad y su instinto de sobrevivencia y amor al prójimo.

La catástrofe acontecida en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México es una clara ejemplo de eso que digo.

La sociedad se volcó a apoyar en las acciones de rescate y el Gobierno sólo está prometiendo investigaciones a fondo (esperemos que sí sean correctas y transparentes).

La preguntas: ¿asumirán y repartirán las culpas debidas: Miguel Mancera, Marcelo Ebrard y sí, también Claudia Sheinbaum o crearán chivos expiatorios? ¿Si en verdad son diferentes, no tendría Ebrard que separarse momentáneamente del cargo para permitir que sea investigado, pues el que nada debe no tendría por qué temer?

Y a eso, habría que sumarle la falta de empatía de AMLO ante tal desgracia.

¡Qué lejos está AMLO de aquél líder social y político que era apoyado por intelectuales de la talla de Monsiváis, Pitol, Rojo y otros más!

En fin, tiempo al tiempo. Las cosas caen por su propio peso y a los discursos vacíos, tarde o temprano se los termina llevando el vendaval de la verdad.

Un gobernante, un diputado, un senador o un político que no respeta la Constitución no merece ser parte de la Historia de un país.

Ya se ha derramado mucha sangre en la defensa de la Constitución y las libertades. Es muy triste que un personaje que se escuda en ciertos personajes históricos para solventar sus ideales y su discurso maniqueo, no sea capaz de respetar la Historia de México.

Ojalá recapacite y modifique sus posturas que están más cercanas a lo que tanto juro combatir y erradicar.

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Pasando a temas más banales o como diría Valdano: “a lo más importante de lo menos importante”; voy a dedicarle unas líneas a mi querido Puebla de la Franja, Los Camoteros:

Esta temporada -de la mano de Larcamón- han logrado ilusionarnos como años llevábamos esperando. Sin embargo, pienso que a veces se les olvida el lugar privilegiado desde el que están y el piso sagrado por el que caminan.

Sin riesgo a equivocarme, su trabajo consiste en jugar. Les pagan -al menos, mejor que a mí- por hacer lo que más disfrutan desde que eran niños (supongo): jugar al fútbol. Hoy, ustedes, son para muchos niños, adolescentes, jóvenes y adultos poblanos lo que para ustedes pudo significar ver jugar a Maradona, Valderrama o no sé qué jugador hayan admirado. Eso es algo que deben valorar, cuidar y atesorar muchísimo. Es una gran responsabilidad, sí, pero también un bello privilegio.

Ustedes, queridos enfranjados, pertenecen a un equipo con una Historia tan lastimada y pisoteada como la misma Historia de México; sin embargo, los colores del Puebla de la Franja están llenos de hazañas y chispazos que a muchos nos han hecho querer a este equipo de formas extrañas y poco comprensibles. Cada que pisan el césped del Cuauhtémoc tienen el privilegio de andar por los mismos terrenos donde Manuel Lapuente se consagró el poblano más querido, donde Poblete se supo angelopolitano y mexicano o donde una generación de jóvenes decidió regresarle a Puebla su lugar en la 1era división del fútbol mexicano.

Empero, ustedes también están pisando y habitando en una Ciudad que ha sido sede de las gestas más heroicas que ha vivido México y, quizá, poco valoradas y dimensionadas por el resto del país: les pido, les imploro, les invito a que este sábado salgan a disfrutar el juego tal y como lo hacía la oncena del 89-90 o la conformada los Chelisboys; les ruego que salgan a defender esa playera con el mismo heroísmo con la que una serie de mexicanos y poblanos defendieron al país de la invasión francesa; y que persigan la pelota, fulminen al rival y salgan victoriosos con la misma enjundia, garra, amor, estrategia y corazón con la que el militar Porfirio Díaz defendió en tres ocasiones a Puebla.

Dicho de otra forma: salgan a morirse en cada jugada que los aficionados sabremos reconocerlo y de salir victoriosos, los cargaremos gustosos con nuestros hombros y rendiremos nuestras palmas a ustedes.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @AlfiePingtajo

 

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