Opinión

Corredora guerrera

El caso de Astrid es el de una mujer ligada al deporte como agujeta a los tenis, no se explica la vida de otra forma.
domingo, 4 de abril de 2021 · 18:45

Pisando Fuerte. El corredor recreativo y su mundo

“No soy la mejor corredora…  pero sí soy una corredora guerrera”. Así se define Astrid, triatleta que además se añade el adjetivo “100% Yuca”, orgullosa yucateca y para completar el zurcido que da forma al ego nuestro de los corredores se trata de la primera atleta de esa entidad que logra calificar a Kona al Campeonato Mundial de Ironman, evento que para los triatletas es equivalente a juegos olímpicos.

Astrid es triatleta, pero ya acumula en sus piernas 379.8 kilómetros (kms) resultado de nueve maratones corridos fuera de competencias de triatlón; es decir de maratones como única trayectoria (sin la nadada y la rodada), y su mejor tiempo en esta distancia es de 3:43 horas que lo hizo en el maratón de Houston.

Tal vez por eso Astrid nos comenta que para ella es preferible hacer el maratón dentro del ironman, esa competencia en la que ya sabemos se tiene que nadar 3.86 kilómetros, rodar en bicicleta 180 kms y correr un maratón. “Yo aprendí a correr bajándome de la bicicleta” anota con modestia porque en ironman ha realizado los 42.2 Kms en 4 horas y asegura que prefiere correr así esta distancia “porque en el triatlón vienes ya caliente y también con cadencia en las piernas… el ritmo te sale solito”.

El caso de Astrid es el de una mujer ligada al deporte como agujeta a los tenis, no se explica la vida de otra forma. Licenciada en psicóloga con maestría en piscología en Actividad Física, cuenta con certificaciones que la avalan como entrenadora de triatlón por las federaciones de México y de Australia, país en el que vivió varios años.

Actualmente es directora de Alto Rendimiento del Instituto del Deporte del Estado de Yucatán (IDEY) y previamente trabajó en el Instituto del Deporte de la Ciudad de México (Indeporte), en donde su responsabilidad era identificar las fortalezas de otros maratones fuera de la CDMX con la finalidad de hacer del maratón que iba del Zócalo a Ciudad Universitaria una mejor experiencia para los que lo hemos corrido.

Para Astrid la vida inicia a las 4:30 AM, hace lo que toque de entreno ese día y está en su trabajo en punto de las 9:00 AM (bañada y desayunada) y para ella esta es la felicidad. No se explica una vida sin deporte, y por ello en los días más álgidos de encierro por la pandemia nunca dejó de hacer ejercicio, ya tenía en su casa rodillo para la bici, tuvo que hacer un esfuerzo y comprar una caminadora, además una piscina “de esas que montas en media hora de tres metros y con unas ligas de tirahule me amarraba las piernas a la pared y nadaba para no perder sensaciones del agua”.

La vida deportiva de Astrid nace casi con ella. Apenas a los dos años, su madre, para calmar a una niña inquieta, la inscribió en clases de natación y cuatro años después empezó a competir; desde entonces sigue nadando, ya acumula 24 años de hacer triatlón por lo que sigue sumando kilómetros al rodar y al correr.

Ahora, ya con la clasificación a Kona en la palma de su mano, espera que este año la crisis sanitaria que nos ha traído el COVID disminuya y se pueda realizar; ella entrena con la mente puesta en que así será, este logro junto con muchos más son la tela con la que arma su traje de competencia, entre los que nunca la deja el recuerdo del 2000, año en que ganó la Olimpiada Juvenil de Triatlón.

Sigue a Astrid en Twitter @AstridNovelo

Para ver: 100 metros. Esta película es una recomendación de Astrid, sin duda una gran historia que los que corremos no debemos dejar de ver; historia de vida que nos recuerda la importancia de la persistencia, esa misma que lleva a Ramón a completar un ironman después de que el diagnóstico médico es que no iba ni a caminar 100 metros, no la dejen de ver y si ya la vieron… pues repitan.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @gdlpedro

 

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