Opinión

La transformación represora y machista

Lo que tenemos son descalificaciones por parte del presidente y complicidad de su gobierno, no vemos acciones contundentes ni en justicia ni en economía.
martes, 9 de marzo de 2021 · 16:30

Al presidente no le bastó con defender a Félix Salgado Macedonio, un hombre con denuncias por violación que quiere ser gobernador, tampoco etiquetar de conservadoras a las mujeres que se manifestaron en contra de que un violador llegue al poder, tampoco le bastó con poner vallas enormes que protegieran el Palacio Nacional durante la marcha del 8 de marzo. Nada de esto fue suficiente para dejarnos claro que no está dispuesto a dialogar y tomar acción ante el problema que representa la violencia de género en un país donde asesinan a 11 mujeres todos los días por ser mujeres, al contrario, lo que hizo el pasado 8 de marzo, en conjunto con el Gobierno de la Ciudad de México, fue reprimir violentamente a las mujeres que salieron a manifestarse.

Es verdaderamente alarmante que cada vez que las mujeres salen a adueñarse de las calles, se les recibe con más violencia. Les importa más proteger sus inmuebles y monumentos que accionar para solucionar de raíz el problema de la violencia de género, además de los feminicidios, en este último año y con la pandemia los niveles de violencia en el hogar han aumentado considerablemente, lo mismo sucede con la sobrecarga de tareas de cuidados. Ahora millones de mujeres trabajan y atienden sus hogares e hijos o personas que requieren de cuidados al mismo tiempo.

Cuidados que no son remunerados y que, en muchos casos, son acompañados de infiernos sumidos en la violencia intrafamiliar. El confinamiento ha golpeado con más fuerza las mujeres, la caída de muchas en pobreza extrema es notable y no hay programa social orientado a subsanar esta terrible realidad. Lo que tenemos son descalificaciones por parte del presidente y complicidad de su gobierno que no va más allá de condolecerse con palabras cuando lo que necesitamos millones de mujeres son acciones contundentes y urgentes en materia económica y de justicia. Que nos permitan tener libertad, seguridad e independencia.

Lo que exigimos las mujeres es la garantía de nuestros derechos, exigimos la justicia social que históricamente nos ha sido negada. Estamos exigiendo condiciones fundamentales para vivir digna y libremente. ¿Es tan difícil que el presidente lo entienda y se vea en la necesidad de preguntar qué es el pacto patriarcal a Beatriz Gutiérrez, su esposa, antes de cuestionarse por qué las mujeres exigimos con tanta insistencia que se nos voltee a ver y haga algo?

Muchos se atreven a defenderlo y decir que no todo está en su cancha, que hay muchas autoridades en medio de esto y es cierto, pero también sabemos que desde que este gobierno tomó posesión el presidente es quien ha marcado agenda y a luz de las elecciones, cada una de sus palabras toman un sentido mayor de responsabilidad y urgencia que marcará la agenda nacional en el corto y largo plazo. Que nos llame conservadores por exigir nuestros derechos además de ser una falta de respeto, es también una falta brutal de empatía y honestidad total al prometer una transformación.

Las mujeres a las que el Estado les ha fallado, las que ya no están, las que buscan a sus desaparecidas, las que son violentadas de todas las formas en sus casas, trabajos, espacios públicos, las que están sumidas en la pobreza sin un apoyo que les permita vivir dignamente, a todas y cada una de las mujeres que sufrimos alguna vulneración en manos del Estado y una sociedad patriarcal estamos exasperadas de tener que exigir que se nos deje vivir.

El gobierno que prometió transformar, hoy nos da la espalda de la peor manera, pues no solo lastimaron a muchas compañeras que valientemente y que pese a la pandemia salieron a levantar su voz el 8 de marzo, sino que se aferra a cerrar el diálogo y el entendimiento de una causa que afecta a más de la mitad de la población del país. Nos toca no callarnos y seguir luchando desde todos los espacios, nuestra articulación a nivel local será fundamental para lograr que nuestros derechos se garanticen, esta lucha es a lo largo y ancho de todo el país, no solo en la Ciudad de México, aunque esta sea la más visible. Es momento de que el presidente se entere de que consciente o no del patriarcado, las mujeres de todas las generaciones, ideologías, partidos y sectores llegamos para demandar lo que nos corresponde y nada ni nadie van a detenernos.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @YessUrbina

 

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