Opinión

La potencia feminista

El feminismo se ha instalado en México como la oposición más fuerte y articulada, sin miramientos ha cuestionado al presidente y sus políticas.
martes, 9 de marzo de 2021 · 10:30

En 2019, Verónica Gago escribió La potencia feminista o El deseo de cambiarlo todo, y nada mejor para describir nuestros tiempos, la ola de feminismo latinoamericano que ha recobrado fuerza e ímpetu y que busca cambiar desde el fondo de las estructuras las formas de opresión patriarcal.

La potencia feminista está en las calles, en los escritorios, en el día a día cuando se busca transformar profundamente a nuestras sociedades, la potencia feminista es un recuerdo de las injusticias y las violencias que padecemos cotidianamente.

Mientras escribo estas líneas transcurren las movilizaciones del día de la mujer, con un recordatorio de que juntas somos resistencia y fuerza frente a las instituciones, frente a la sociedad y frente al capitalismo que nos quiere prescribir como ser y como pensar.

El feminismo se ha instalado en México como la oposición más fuerte y articulada, sin miramientos ha cuestionado al presidente y sus políticas que escudado en la voz del pueblo sabio ha buscado negar nuestra voz que arde por la justicia y la dignidad humana.

Cada 4 minutos se comete una violación y casi cada hora hay un feminicidio, mientras en el país la retórica se escuda en que no deberíamos ser fuertes, ruidosas y violentas contra los monumentos y estructuras. Pero este país nos debe a las mujeres, nos debe 2 pesos por cada 10 que ganan los hombres porque esa es la brecha salarial, del 20%, nos debe programas sociales para conciliar trabajo y crianza, nos debe protección social, para que podamos cuidar de nuestra salud y de nuestra economía, nos debe justicia.

Las deudas sociales hacia las mujeres no nacieron con AMLO, solo se agravaron con su misoginia y machismo. Se agravó la violencia física y simbólica del estado, al desconocer nuestras demandas y al desaparecer programas que protegen a las mujeres.

Morena y AMLO se irán, y cuando eso suceda tendremos que seguir con nuestra potencia de cambio, buscando ampliar nuestros derechos, reducir la violencia y ocupando espacios de y con poder. Porque ya vimos que tener mujeres en las secretarías de estado no implica que ejerzan el poder y sus funciones.

El feminismo es una invitación a deconstruirmos como sociedad, a observar nuestras opresiones y violencias. Es más, como Marcela Lagarde anota, es una invitación a cuestionar toda nuestra narrativa, conceptos y categorías que utilizamos alrededor de la seguridad y el combate a la delincuencia.

Porque a las feministas nos tratan como delincuentes cuando solo luchamos por nuestros derechos. La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México parece que se le ha olvidado deconstruirse, porque en un uso discrecional y desproporcionado de la fuerza está oprimiendo el movimiento en las calles. Sin ninguna reflexión, siguen reproduciendo la violencia del estado, lo que prometieron cambiar desde su discurso y su plataforma.

El problema también es ese, la 4T prometió ser diferente, prometió una sociedad incluyente, un gobierno de escucha, con estrategias diferentes y no lo han hecho; mientras que, por décadas, las mujeres hemos dado argumentos, generado estadísticas, documentos analíticos, mesas de trabajo, protestas pacíficas, hemos hecho de todo con sus reglas y han ignorado las demandas sociales de las mujeres como siempre.

Ese es el pacto patriarcal, el que cumple el presidente y las mujeres que no renuncian a esos métodos y reglas. Esa es la violencia machista que nos sigue y nos seguirá dañando como sociedad, la de la desigualdad, la de la injusticia, el abuso y los compromisos rotos.

La potencia feminista no se cansará, seguiremos luchando hasta que seamos libres y plenas. Porque juntas somos resistencia.

 

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @P_Mancebo

 

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