Opinión

El dolor de una es el de todas

Hoy no es un día feminista como algunos dicen, es un día en el que las mujeres les recordamos a todo el mundo que estamos cansadas de un sistema que nos ha tratado como ciudadanas de segunda.
lunes, 8 de marzo de 2021 · 11:28

8 de marzo del 2021, un día más en el que el dolor, la furia, el desencanto, la tristeza y la injusticia se hacen  banderas para todas las mujeres que sabemos que ya es tiempo de cambiar la realidad.

No es un día cualquiera sino es el compendio de todos los días, es el grito conjunto por todas las que ya no están, es el día en que todas nos volvemos una pero representamos a todas.

Hoy no es un día feminista como algunos dicen, es un día en el que las mujeres les recordamos a todo el mundo que estamos cansadas de un sistema que nos ha tratado como ciudadanas de segunda. Es un día en el que manifestamos nuestro hartazgo ante la ignorancia de tantos que incluso sin saber reproducen el sistema que tanto daño ha hecho a la sociedad.

Lamentablemente han querido hacer de este día un acto político cuando el quid es social. Han pretendido menospreciarnos una vez más, meterse entre nuestras entrañas para pretender ponernos como carne de cañón en su guerra electoral.

Pero no, no lo permitiremos porque lo que las mujeres buscamos es justicia para nosotras, que se nos paguen sueldos dignos, que se respete nuestro derecho a decidir sobre nuestra vida, sobre nuestro cuerpo, buscamos libertad para decir y hacer lo que añoramos, para vestirnos como queramos sin correr peligro, para andar por las calles sin temor a ser secuestradas, violadas o asesinadas. Buscamos certeza en nuestra vida cotidiana, que cuando salgamos estemos seguras de que volveremos a casa.

Ahora en la ante sala de una marcha nos ha tocado ver paredes de acero por un lado ante el temor de los grupos de choque y por otro lado, nos ha tocado ver toda la manipulación mediática para que creamos que están con nosotras y de este modo fomentar nuestra indignación. Es tan funesto,  pues muchas mujeres se han subido a la contienda electorera perdiendo de foco que nuestro verdadero dolor está más allá de candidatos y gobiernos. Nuestro dolor nos debe mover hacia parar con este sistema que sin darnos cuenta se nos está metiendo entre nuestros ideales feministas.

Paremos con esa farsa pues de lo contrario, nuestra labor se verá manchada por la suciedad de la política y muy poco podremos rescatar después del fracaso de unos y del triunfo de otros.

Ya hemos demostrado nuestro poder y no es precisamente para que nos tengan miedo sino para ganarnos ese respeto que tanto demandamos, para recuperar las calles y andar en ellas libres de acoso. Nuestro poder debe servirnos para lograr hacer justicia y que se castigue a todo violador. Es verdad que nos molesta que se postule a un acosador y  violador a un cargo público pero mientras intentan manipularnos con esa nota, están violando y matando a otras mujeres a quienes nadie está buscando porque no las violó un hombre que se interponga a los intereses políticos de otros. Por favor hermanas, el dolor de una es el de todas y pidamos justicia para todas, para JDC y para todas las que se han visto en situación de abuso. No permitamos que otros arribistas se vanaglorien con nuestro trabajo y nosotras no nos sumemos a ese circo. Nuestro movimiento debe ser pulcro en donde quepan todas las manifestaciones y demandas de las mujeres incluidas las trans pues ningún movimiento que busque sororidad puede dejar fuera a ningún tipo de mujer así mismo, debemos ayudar a entender a aquellos hombres que muestran interés y que quieren ser parte de este nuevo paradigma, pues son parte de la sociedad y excluirlos es tan sólo reproducir la violencia de hacerlos de lado como tanto nos han hecho a nosotras. Hoy muchos hombres quieren aprender a ser diferentes quizá nos toca hacerles entender por qué esto es nuestro, muy nuestro pero que pueden ser parte en paralelo quizá no entre nuestro tejido pero si como un apoyo pues si los excluimos y violentamos tan sólo estaremos haciendo de todo esto un circo.

Nuestro dolor es profundo y tan profundo que nos exige congruencia y coherencia por respeto a nosotras mismas, a las que están a nuestro lado y las que ya no están entre nosotras. Hoy es un día para recordar que estaremos levantando la voz diariamente, que estaremos, observando todo a través de nuestros gafas violetas y que no permitiremos más ni un acto violento en nuestras vidas, se acabó el tiempo de sufrir en silencio, hoy el dolor de una es el de todas, sólo así; dejaremos de seguir reproduciendo violencia y juntas derrocaremos al tan dañino patriarcado.

 

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @HadaCosquillas

 

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