Opinión

8M una trascendencia histórica

Apoyo el movimiento feminista. Tengo madre, hermana, tías, primas, sobrinas, amigas y tuve novia, y sus vidas significan todo en la mía. Por un mundo libre de violencia de género. #Comohombrelasrespeto
lunes, 8 de marzo de 2021 · 17:10

La historia es una reflexión de vida, ya que “quien no conozca de su historia está condenado a repetirla”, Napoleón Bonaparte. Aunque esta frase tiene mucho significado, tal parece que en la actualidad nos hemos olvidado de la gran historia que, como mexicanos, debemos aprender de las grandes figuras que hicieron cambios trascendentales. En esta caso haré referencia a mi posicionamiento en contra de la violencia contra las mujeres que cada día los índices de este acto cobarde van en aumento en nuestro país. ¿Algún día se hará un combate real para erradicar este mal que afecta a la sociedad?

Declaración del Día Internacional de la Mujer

Tiene su origen en Washington, Nueva York, en donde un 8 de marzo de 1857, un grupo de trabajadoras de una fábrica de textiles se manifestaron en el reclamo y mejoramiento de las condiciones de trabajo en las que se encontraban.

Posteriormente, el 5 de marzo de 1908, en la ciudad de Nueva York fue nuevamente escenario de una nueva huelga que impulsaron las mujeres por mejorar las condiciones laborales, en las cuales, se exigía la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas, horas de maternidad y la prohibición del trabajo infantil.

Aproximadamente 40 mil trabajadoras declararon la huelga en la fábrica Cotton Textile Factory en donde 129 de ellas murieron quemadas derivado de la acción atribuida al dueño al encerrarlas para que continuaran trabajando y no se unieran a la manifestación.

Lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres en México

Uno de los más relevantes fue el voto de la mujer. Derecho que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de octubre de 1953 (Diario Oficial de la Federación, Diario Oficial de la Federación, 1953). Sus antecedentes señalan en registros públicos que inició esta forma participativa en 1923 en Yucatán, otorgándole al género, voz y voto en la vida política interna del Estado, reconociendo a tres mujeres electas como diputadas al congreso local: Raquel Dzib, Beatriz Peniche de Ponce y Elvia Carrillo Puerto; además, una mujer más, electa como regidora en el ayuntamiento en Mérida. Este hecho histórico marca el inicio de una democracia participativa para la mujer, aunque no debemos dejar a un lado el contexto de este derecho otorgado. Sin duda alguna, en lo general fue una acción que llamó la atención no solo de la población, sino también, de las autoridades federales atrayendo miradas a las acciones del Estado de Yucatán. En lo particular, considero que para el tiempo en el que se desarrollaba esta acción, era sumamente peligroso debido a que se encontraba en un plano social machista y con intereses políticos de por medio.  Lamentablemente, tras el asesinato del gobernador Felipe Carrillo Puerto en 1924, aquellas mujeres representantes se vieron obligadas a renunciar a su cargo público.

El 17 de febrero de 1947, durante el mandato del presidente Miguel Alemán se reformó el artículo 115 de la Constitución para otorgar el voto a las mujeres por primera vez solo en las elecciones municipales. Considerado como un avance para la participación de las mujeres y un paso para la participación ciudadana.

Como dato relevante en este tema, las mujeres votaron por primera vez en elecciones federales el 3 de julio 1955 para la legislatura XLII.

Al citar estos acontecimientos históricos no sólo debemos observar los logros, sino también, aquellos sacrificios que tuvieron realizarse para conseguirlos, ya que, indudablemente, miles de mujeres fueron violentadas de muchas maneras para evitar su éxito.

Pensamiento de algunas mujeres

En el marco de mi reconocimiento a las mujeres que admiro, a continuación cito algunas palabras y el pensamiento de tres mujeres que han marcado mi vida. La primera, mi madre, Cecilia Medina, quien me educó con las bases del respeto en todo momento a la mujer sin importar las circunstancias:

“Las mujeres son día con día amor, esfuerzo, dedicación y base esencial de una familia. Somos madres, esposas, hijas, hermanas, amigas y familiares. En cada faceta de nuestra vida damos lo mejor de nosotras mismas. Es lamentable que continúen los feminicidios y cualquier otro tipo de violencia en contra de las mujeres. Aunque el origen de esta Declaración fue por una situación laboral, queda claro que trascendió más allá de un derecho. No es un día que se deba exigir el respeto a la mujer sino un día donde se tenga presente el motivo por el cual tenemos vida”.

La segunda, mi maestra, María Elena Aguilar, quien me enseñó el derecho civil, y en cada una de sus clases demostró lo que una mujer puede lograr con esfuerzo, dedicación y pasión por su profesión. Siendo madre, esposa, maestra, etc., ha logrado el grado académico de doctorado. Su lucha se establece en la formación académica de cientos de alumnos que, seguramente, estarán de acuerdo con un servidor. María Elena no sólo enseña la profesión del derecho sino que en cada una de sus clases queda implícita la igualdad de género, el respeto y los valores para todas las personas:

“Ser mujer significa ser luz y fortaleza. Ser mujer es ser luz por siempre. Dedicarnos con amor y pasión a la familia, a los amigos y al trabajo, multiplicándonos siempre para dar lo mejor de nosotras”.

La tercera, uno de mis grandes amores, Jovanna, quien no sólo ha demostrado ser una mujer de lucha y esfuerzos en el día a día, también es una mujer con pasión por su profesionalismo en comunicación y periodismo, de quien admiro y me siento orgulloso, ya que he aprendido mucho de ella. Su carácter la hacen una mujer fuerte que no se doblega ni siquiera ante las peores adversidades. Sin embargo, con toda esa energía y fuerza demuestra que tiene un gran corazón para su familia y amigos, sus capacidades van más allá de cualquier entendimiento banal. Su pensamiento es para reflexionar siempre en los positivo:

“Si fuera tu madre, hermana, hija, tía, prima, abuela, novia… ¿Pensarías lo mismo o te indignarías tanto por algo material? Eso se repara, pero la vida ¿Quién la compra o la devuelve?”   

Reflexión

Todos tenemos una mujer en nuestras familias. Por tal razón, es fundamental transformar el sistema de educación. Primero, desde el hogar, ya que el núcleo de la sociedad es la familia. Por tanto, la educación que se debe impartir es en el respecto a todas las personas, mujeres y hombres, por igual. Segundo, en los centros educativos para que se complementen las bases de la formación educativa social, preparar a los futuros ciudadanos. Tercera, las instituciones pública, ya que es un factor fundamental en esta implementación formativa, pero lamentablemente en este sexenio se debilitan las instituciones públicas que son piezas clave para la organización de Estado para favorecer programas sociales que no tienen pies ni cabeza, por ejemplo, “Jóvenes construyendo el futuro”, que funciona más como un sistema paternalista.

A las autoridades: Tenemos problemáticas sociales que necesitan urgentemente ser atendidas por ustedes, sectores vulnerables que merecen ser prioritarios y ciudadanos (siendo incluyente, mujeres y hombres) que exigen soluciones. ¿Dónde están aquellas instituciones encargadas de vigilar, procurar y salvaguardar los derechos de los ciudadanos y responsables de la impartición de la justicia?

Les dejo mi pensamiento:

“Apoyo el movimiento feminista. Tengo madre, hermana, tías, primas, sobrinas, amigas y tuve novia, y sus vidas significan todo en la mía. Por un mundo libre de violencia de género. #Comohombrelasrespeto”

 

Si son tiempos de transformaciones, queremos pruebas, no palabras.   

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @JOHN_OLIVERA

 

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