Opinión

Poder Femenino

El discurso de López Obrador demuestra ignorancia e intolerancia hacia un movimiento que crece y puede convertirse en la verdadera oposición hacia Morena y su gobierno.
domingo, 7 de marzo de 2021 · 18:24

La imposición de Félix Salgado Macedonio como candidato de Morena al gobierno de Guerrero, refleja el nulo interés que tiene para el gobierno de la 4T la lucha de los grupos feministas.

El presidente de la República se ha empeñado en apuntalar a este cuestionado personaje, acusado de varios casos de violación que han sido documentados ante las autoridades correspondientes.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, vale la pena destacar que, en México hay 126 millones 14 mil 24 habitantes, de acuerdo con el Censo 2020, realizado por el INEGI. Del total de la población, 64.5 millones son mujeres (51.2%), y 61.4 millones hombres (48.8%).

En 2020, a pesar de la pandemia, el movimiento feminista demostró su fuerza con diversas movilizaciones. En este momento, sus reivindicaciones han puesto en apuros a la retórica del propio presidente López Obrador, quien no sabe qué hacer ante ellas. Su pensamiento ultraconservador lo lleva a enmarcarlo en un tema de “politiquería”, es decir, algo que sus adversarios están manejando con fines electorales. 

El discurso de López Obrador demuestra  ignorancia e intolerancia hacia un movimiento que crece y puede convertirse en la verdadera oposición hacia Morena y su gobierno.

En un texto publicado en el número de septiembre pasado de la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, titulado “El movimiento feminista en México en el siglo XXI: juventud, radicalidad y violencia”, la doctora en Sociología, Lucía Álvarez Enríquez, reconoce la herencia del movimiento feminista actual y explica las características que lo distinguen de las corrientes anteriores.

Ahí menciona que la renovación de la lucha feminista y de género en México está motivada por tres situaciones contextuales graves e innegables. La primera es el aumento generalizado de la violencia de género, desde la violencia económica y el acoso hasta las violaciones y el feminicidio.

La segunda es la ineficacia de la justicia en el país y la tendencia de la sociedad y las autoridades a normalizar comportamientos violentos. Ambas son causas de un contexto de impunidad para los delitos de género.

La tercera, señala, está directamente relacionada con los grupos de hombres que manifiestan rechazo, animadversión, “resentimiento e incluso de un odio manifiesto ante la creciente autonomización y empoderamiento de éstas (las mujeres), que se ha traducido en una suerte de ánimo vengativo”.

En ese sentido, la doctora Álvarez Enríquez recuerda que “la respuesta del presidente de la República fue errática, poco empática e insensible ante la gravedad de la situación. Reconoció el problema de violencia hacia las mujeres, pero minimizó su impacto real en la realidad del país y la urgencia de atenderlo”.

Los siguientes meses serán determinantes para comprobar la fuerza del movimiento y su alcance en el proceso electoral de junio próximo. No olvidemos que las mujeres votan e influyen en el voto de sus cercanos.

Son más de la mitad de la población del país, y las decisiones que toman como ciudadanas las toman con base a las personas que trabajan en la agenda para garantizar sus derechos.

El poder femenino está en un punto determinante, ya que se ha convertido en el nuevo eje articulador de la lucha por la democracia y las libertades. El movimiento feminista es el verdadero contrapeso a la intolerancia, misoginia y machismo de la 4T.

 

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @UZETASUM

 

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