Opinión

Clubes sociales de cannabis ¿qué son?

¿Qué son los clubes sociales de cannabis, cuáles son sus retos y avances?
domingo, 7 de marzo de 2021 · 18:24

Quizá uno de los experimentos más exitosos en la flexibilización de las políticas del cannabis han sido los clubes sociales de cannabis, modelo que se ha replicado en países como España, Bélgica y Uruguay, este último lo ha integrado como una forma regulatoria institucionalizada.

¿Qué son los clubes sociales de cannabis?

Los clubes sociales de cannabis o cannabis social clubs son asociaciones privadas entre adultos en las que se reúnen para fumar, cultivar o abastecerse de cannabis. Suelen autorregularse y están ubicadas en espacios discretos como departamentos, accesorias o locales. Tienden a organizarse como cooperativas y solo aceptan miembros por invitación. En teoría aplican medidas estrictas como: evitar el ingreso de menores de edad, consumir solo en el establecimiento prohibiendo vender cannabis para llevar a casa o para venta en el mercado abierto y en algunos clubes incluso cuentan con servicios de orientación psicológica o consultorías de salud física y mental. 

Barcelona fue el epicentro para que el modelo se extendiera por España durante los años dos mil como respuesta comunitaria e innovación por parte de los usuarios de cannabis, para separar el mercado de la marihuana del proveniente de otras drogas, así como tener mejor calidad en el cannabis y gestionar los riesgos asociados al consumo clandestino. Además al enmarcarse en un circuito cerrado entre adultos, en un principio presentó una oportunidad de organización comunitaria y cooperativista para poder consumir marihuana y en algunos casos asociarse para cultivar, fortaleciendo los lazos entre productores incluso generando escenas de federaciones de cultivadores.

Avances y retos de los clubes cannábicos

A pesar de las buenas prácticas no todo ha sido perfecto pues los modelos de auto regulación y las áreas grises convirtieron una práctica y experiencia comunitaria, en la posibilidad de generar rentas económicas para la delincuencia, blanqueo de capitales y operar centros de distribución ilegales de cannabis y otras drogas hacía Europa, provocando con esto una fuerte presión sobre los miembros de clubes que operaban dentro de las normas, provocando pesquisas policiacas y cobertura negativa en la prensa europea y española.  

En este sentido, a la fecha no es claro saber cuántos clubes existen pues una de la principal norma es la privacidad y la secrecía por lo que identificar cuales o cuantos están activos es imposible debido a que las nuevas restricciones fueron bastante severas incluso encarcelando personajes notables de las federaciones de cultivadores en España, así como traficantes que usaban de fachada algunos los clubes para traficar.

Por último, en la literatura científica y en la praxis de política se recalcan aspectos positivos de este modelo de gestión comunitaria en la cual hay muchas áreas de oportunidad, en tanto costo/beneficio pues ofrece seguridad y certidumbre a los usuarios, reconoce sus derechos para la libre asociación, separa los mercados de drogas y aumenta circuitos económicos secundarios, gracias a la venta de: parafernalia y productos para el cultivo con una presencia cada vez mayor de grow shops, revistas de cannabis, bufetes de abogados de cannabis e incluso consultoría para empresas y bancos de semillas.

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @jonasartre

 

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