Opinión

Los tipos de vino

Cada vino tiene un proceso determinado por el que se produce y se fabrica. Estos son los tres tipos que existen y así se clasifican.
jueves, 4 de marzo de 2021 · 15:48

Aprender sobre el mundo del vino ha sido fascinante y ciertamente un camino lleno de sorpresas y de revelaciones que, poco a poco, se van abriendo paso y le hacen entender a uno el porqué de algunas situaciones. En ese sentido, recuerdo con mucha claridad que una de las primeras cosas que aprendí en este asunto del fermentado de uva fue que no existe solamente un tipo de vino, sino varios, a la par de comprender también qué características tienen, cómo se producen y cómo se catalogan. Quizá suena trillado, pero muchas veces damos cosas por sentado y cuando nos detenemos a pensar un poco en ello, podemos darnos cuenta que existe todo un universo por conocer, o que las cosas que parecían obvias, a veces, tienen mucha más profundidad de lo que uno piensa. Por ello, hoy quiero hablar de los tres tipos de vino que existen y cómo se clasifican:

  1. Sin gas (no espumoso);
  2. vino espumoso y
  3. vino fortificado.

 

Vamos por partes...

En primer lugar, el vino sin gas (no espumoso) representa la inmensa mayoría del vino que se produce, que se comercializa y que se consume. Este es el tipo de vino en el que pensamos de forma inmediata cuando vemos las botellas alineadas en los anaqueles de las vinaterías y los supermercados. Lo hay de distintos tipos, puede ser blanco, tinto o rosado, pero la característica principal es que todo este vino no contiene gas. Como dato curioso cabe mencionar que todo el jugo de uva, independientemente de si la uva es tinta o blanca, siempre será blanco. El vino tinto adquiere su color a través del tiempo en que el mosto (jugo de la uva) pasa en contacto con la piel de estas. Por ello se puede afirmar que es posible producir vino blanco con uvas rojas o tintas. 

El segundo tipo de vino que existe es el vino espumoso (con gas). El más conocido de todos es la champaña, que como su nombre lo indica, proviene exclusivamente de la región de Champagne en Francia (en los alrededores de la ciudad de Reims). En este caso, el vino espumoso adquiere el gas a través de una segunda fermentación que se lleva a cabo dentro de la botella, pero hay otros métodos que de la misma forma, dotan al vino con gas (dióxido de carbono) que produce esa sensación espumante que es tan conocida por todos. Por ejemplo, otros vinos espumosos de renombre son el Prosecco (Italia), la Cava (España), etc.

Por último, el tercer tipo de vino es el fortificado. Lo anterior quiere decir que al vino regular que describí anteriormente (sin gas), durante el proceso de producción se le añade alcohol para “fortificarlo” (de allí su nombre) y por ende, termina siendo una bebida que – por obvias razones – tendrá un contenido de alcohol por volumen más elevado que el vino regular, y en muchas ocasiones será además semi-dulce o dulce. Los ejemplos más famosos de este tipo de bebida fortificada es el Jerez (España) y el Oporto (Portugal).

Cada tipo de vino tiene un proceso determinado por el que se produce y se fabrica. Existen regiones, uvas, métodos determinados y cada uno de estos le habrán de imprimir un sello característico al vino que consumimos. Sigo creyendo que en la medida en que más conozcamos del vino y su historia, producción y categorías, más podremos disfrutarlo.

 

Puedes conocer más del autor en su cuenta de Twitter: @fedeling

 

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